Patente Microalgas: Conservación y Crecimiento Mejorado

by Editora de Salud

El estudio científico de las microalgas se remonta a 1890, cuando el microbiólogo holandés Biejelinçk estableció cultivos puros de la microalga de agua dulce Chlorella vulgaris. Posteriormente, en 1919, Otto Warburg logró obtener cultivos densos de este microorganismo en laboratorio, utilizándolos para el estudio de la fotosíntesis. En la actualidad, las microalgas continúan siendo objeto de investigación, pero también han encontrado aplicaciones prometedoras en la industria.

A pesar de su potencial, la conservación a largo plazo de las microalgas en el laboratorio presenta desafíos significativos. Estos organismos son extremadamente sensibles a las condiciones ambientales y prosperan en medios acuáticos, aunque este entorno a veces dificulta su viabilidad durante el tiempo necesario para replicar experimentos.

Muestra de microalgas.

El investigador Adrián Macías, de la Universidad de Almería, se enfrentó a este reto durante su tesis doctoral. Buscaba una forma de mantener vivas sus microalgas por más tiempo y en mejores condiciones, ya que la necesidad de “refrescar” los cultivos cada pocos días resultaba poco eficiente. Tras probar métodos tradicionales, como el uso de un medio de cultivo líquido –que aumentaba el riesgo de contaminación y mutaciones– y el estado sólido –inadecuado para ciertas especies–, encontró una solución innovadora.

Macías desarrolló un método de conservación en un medio semisólido, combinando un gel y nutrientes, que permite mantener las cepas microalgales viables durante más tiempo y preservar sus características genéticas y funcionales. Este nuevo enfoque aumenta el tiempo de supervivencia de las microalgas de una semana a dos meses.

La receta para el bienestar de las microalgas

“Las microalgas son organismos muy peculiares, sensibles y con necesidades específicas”, explica Adrián Macías. “Algunas viven en medios salinos y las flageladas, al tener estructuras móviles, requieren un entorno acuoso para mantener su estabilidad”.

Adrián Macías, investigador de la UAL y uno de los autores de la patente.

Adrián Macías, investigador de la UAL y uno de los autores de la patente.

Este método, que ha sido patentado (referencia P202330964), consiste en añadir a una placa de Petri una mezcla de agar y nutrientes, depositar los microorganismos y luego incubar la cepa a una temperatura entre 15 y 30 grados centígrados, con ciclos de luz y oscuridad durante una a cuatro semanas.

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El equipo de investigación probó el método con tres tipos de microalgas, incluyendo una cepa flagelada y dos haptófitas.

La comunidad científica busca que las microalgas sean viables para su uso a escala industrial, lo que requiere una producción masiva sin comprometer sus características genéticas y funcionales. Este sigue siendo el principal desafío para Adrián Macías, quien considera que estos organismos son clave para el futuro y aliados en la lucha contra el cambio climático.

Más información en #CienciaDirecta:Patentan un método que aumenta el crecimiento de microalgas y las conserva más tiempo

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