Los pediatras están impulsando una mayor cobertura de la vacuna contra el virus sincitial respiratorio (RSV) para bebés, con el objetivo de proteger a los infantes durante su primera temporada de RSV, que generalmente ocurre de otoño a primavera.
Según las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se aconseja administrar un anticuerpo monoclonal contra el RSV a bebés menores de 8 meses de edad que nacen durante o ingresan a su primera temporada de RSV si la madre no recibió la vacuna durante el embarazo, si su estado de vacunación es desconocido o si el bebé nació dentro de los 14 días posteriores a la vacunación materna.
El anticuerpo monoclonal, como nirsevimab o clesrovimab, no es una vacuna, sino una inmunización pasiva que proporciona protección directa contra la enfermedad grave asociada al RSV. Su administración es más eficaz cuando se realiza poco antes del inicio de la temporada de RSV (por ejemplo, en octubre o noviembre) o durante la primera semana de vida si el bebé nace entre octubre y marzo, idealmente durante la hospitalización del parto.
Los efectos secundarios suelen ser leves y locales, como dolor, enrojecimiento o hinchazón en el sitio de la inyección, y generalmente desaparecen rápidamente. Las reacciones de hipersensibilidad son poco comunes pero se han reportado con productos similares.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) también respalda la inmunización contra el RSV para infantes, destacando que la mayoría de los bebés no necesitan tanto la vacunación materna como la inmunización infantil con anticuerpos.
