En muchos casos, el avance de la prediabetes puede prevenirse e incluso revertirse. La clave está en comenzar lo antes posible, y una combinación de tres medidas resulta especialmente efectiva.
Aumentar la actividad física: El ejercicio regular ayuda a disminuir los niveles de azúcar en sangre y mejora la sensibilidad a la insulina. Se recomiendan al menos 150 a 300 minutos de actividad por semana. Puede ser caminar, andar en bicicleta o incluso tomar clases de baile, lo importante es mantenerse activo.
Pérdida de peso: Incluso perder unos pocos kilos puede reducir los niveles de azúcar en sangre. El sobrepeso, y especialmente la grasa abdominal, afecta negativamente al metabolismo.
Alimentación saludable: Para quienes padecen prediabetes, una dieta equilibrada y completa, rica en grasas saludables, proteínas y carbohidratos complejos, es ideal. Se debe consumir con frecuencia verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y frutas. Estos alimentos son ricos en fibra, lo que ayuda a que el azúcar en sangre aumente lentamente. Los carbohidratos simples presentes en dulces, refrescos y zumos de frutas deben consumirse con moderación.
