Se recomienda consumir entre 1.2 y 1.6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal durante el tratamiento con inyecciones para la pérdida de peso. Esto significa que una persona que pesa 90 kg debería aspirar a consumir entre 108 y 144 gramos por día, “idealmente distribuidos en comidas pequeñas y manejables”, según un experto.
Una forma de lograrlo es combinar diferentes fuentes de proteína, como pollo con habas edamame y un aderezo hecho con yogur griego. También es útil añadir alimentos ricos en proteínas a las comidas, como un huevo (7.4g), una cucharada de semillas de chía (2.5g) o una cucharada de mantequilla de frutos secos (3.8g), señala el especialista.
4. Frutos secos, semillas y huevos para potenciar el cerebro
“Si se come menos, es posible que no se estén obteniendo ciertos nutrientes en la dieta”, explica el experto. Investigaciones han revelado que los usuarios de inyecciones para perder peso presentaban deficiencias de nutrientes clave, como hierro y vitaminas del grupo B.
“La falta de estos nutrientes puede provocar niebla mental, fatiga, problemas de memoria e irritabilidad”, afirma. Esto se debe a que el hierro es necesario para la función cognitiva y el metabolismo energético, mientras que las vitaminas B son importantes para la producción de energía y la función cerebral, explica.
“Para obtener hierro, recomiendo consumir alubias, lentejas, legumbres, verduras de hoja verde oscuro, frutos secos y semillas”, dice. “Con las fuentes vegetales de hierro, es bueno añadir también vitamina C, ya que ayuda a absorber más hierro. Esto se puede lograr añadiendo pimientos rojos o tomates.”
“Las vitaminas B se encuentran principalmente en alimentos de origen animal, como huevos, pescado, mariscos y lácteos.”
5. Pescado azul, verduras verdes y quinoa para la salud del corazón
Las personas que acceden a inyecciones para perder peso a través del NHS suelen ser obesas con un IMC de al menos 35. “Si se tiene sobrepeso, existe el riesgo de tener colesterol alto y triglicéridos altos”, explica el experto. “Tener omega-3 en la dieta ayuda a reducirlo”.
El omega-3 es un tipo de grasa poliinsaturada que también apoya la salud general al reducir la inflamación y mejorar los niveles de colesterol, señala. “Son importantes para la estructura de las membranas celulares, lo que significa que son buenos para la piel”, afirma.
“Se pueden obtener principalmente de pescado azul, pero también de algunos frutos secos, semillas, verduras verdes y quinoa. Las fuentes vegetales de omega-3 no se absorben tan bien, pero siguen sumando, y cuando se empieza a tomar inyecciones para perder peso, puede resultar bastante difícil comer alimentos grasos, ya que pueden causar indigestión, por lo que las fuentes vegetales pueden ser especialmente útiles.”
