Un estudio reciente sugiere que reducir la ingesta de proteínas podría ralentizar el desarrollo del cáncer de hígado en personas con función hepática deteriorada, pero es poco probable que las personas sanas deban preocuparse.
Nueva investigación indica que disminuir el consumo de proteínas podría reducir el riesgo de cáncer de hígado o retrasar su progresión en personas que padecen enfermedades hepáticas.
Científicos de la Universidad de Rutgers señalan que el amoníaco, un subproducto del metabolismo de las proteínas, podría contribuir al crecimiento tumoral cuando la función hepática está comprometida.
Sin embargo, en personas con un hígado sano, el metabolismo de las proteínas suele funcionar de manera eficiente, evitando la acumulación de amoníaco perjudicial.
¿Por qué es importante la salud del hígado en el metabolismo de las proteínas?
Cuando el cuerpo digiere proteínas, los compuestos que contienen nitrógeno pueden convertirse en amoníaco, una sustancia tóxica en altas concentraciones. Un hígado sano convierte el amoníaco en urea, que se elimina de forma segura a través de la orina.
Los problemas surgen cuando la función hepática está deteriorada. Afecciones como la enfermedad del hígado graso, la hepatitis, la cirrosis o el consumo crónico de alcohol pueden debilitar este proceso de desintoxicación. Esto puede permitir que el amoníaco se acumule y potencialmente influya en el desarrollo del cáncer.
Los investigadores creen cada vez más que las alteraciones en la química orgánica normal pueden remodelar el entorno donde se forman y crecen los tumores.
¿Qué descubrió el estudio de Rutgers?
People with compromised liver function may be able to reduce their risk of liver cancer or slow its progression with a simple dietary change: eating less protein.
A Rutgers-led study in Science Advances found low-protein diets slowed liver tumor growth and cancer death in mice,… pic.twitter.com/jCzJ2wM8R9
— Rutgers Cancer Institute (@RutgersCancer) January 29, 2026
La investigación, publicada el 9 de enero de 2026 en Science Advances, utilizó modelos experimentales con ratones para explorar la relación entre la ingesta de proteínas, el metabolismo del amoníaco y el cáncer de hígado.
Los hallazgos clave incluyen:
- Los ratones con dietas bajas en proteínas desarrollaron tumores hepáticos más lentamente.
- Los animales con enzimas de procesamiento de amoníaco deterioradas mostraron un crecimiento tumoral más rápido y una mayor mortalidad.
- El exceso de amoníaco parecía redirigirse hacia los componentes básicos biológicos necesarios para el crecimiento tumoral, incluidos los aminoácidos y los nucleótidos.
Estos resultados sugieren que el amoníaco no es simplemente un producto de desecho, sino que puede alimentar activamente el desarrollo de las células cancerosas cuando los sistemas de desintoxicación del hígado fallan.
El cáncer de hígado sigue siendo difícil de tratar
El cáncer de hígado a menudo se diagnostica en etapas avanzadas y puede ser difícil de manejar. En los Estados Unidos, la tasa de supervivencia a cinco años es de aproximadamente el 22 por ciento. Las estimaciones de 2025 indicaron alrededor de 42.240 nuevos casos y más de 30.000 muertes.
Los factores de riesgo incluyen:
- La enfermedad del hígado graso afecta aproximadamente a una de cada cuatro personas adultas en algunas poblaciones.
- Infecciones crónicas por hepatitis viral
- Daño hepático relacionado con el alcohol
- Cirrosis
Debido a que estas afecciones hepáticas son comunes, la posible influencia de la dieta en el riesgo de cáncer ha despertado un gran interés en la investigación.
¿Deberían las personas reducir su ingesta de proteínas?
Los investigadores advierten contra la generalización de los hallazgos. Las personas con una función hepática saludable suelen procesar las proteínas de forma segura y no necesitan reducir su ingesta solo para prevenir el cáncer de hígado.
Sin embargo, aquellos que padecen enfermedades hepáticas podrían beneficiarse de un consumo de proteínas cuidadosamente controlado bajo supervisión médica.
Los expertos enfatizan:
- El tratamiento del cáncer a menudo requiere una ingesta adecuada de proteínas para mantener la masa y la fuerza muscular.
- La restricción excesiva de proteínas sin orientación médica puede empeorar los resultados de salud.
- Los ajustes dietéticos deben considerar la nutrición general, la etapa de la enfermedad y la función hepática.
El papel del amoníaco en el crecimiento tumoral
Uno de los descubrimientos más significativos del estudio fue que el exceso de amoníaco podría contribuir directamente a la biología tumoral en lugar de simplemente acumularse como una toxina.
Según los investigadores:
- El amoníaco elevado puede convertirse en moléculas que las células cancerosas utilizan para crecer.
- Esta vía metabólica podría ayudar a explicar por qué la enfermedad hepática aumenta el riesgo de cáncer.
- Controlar los niveles de amoníaco a través de la dieta podría convertirse en una estrategia de prevención complementaria en ciertos pacientes.
En resumen
Las investigaciones emergentes sugieren que reducir la ingesta de proteínas podría ralentizar el desarrollo del cáncer de hígado en personas con función hepática deteriorada al limitar la acumulación de amoníaco.
Para las personas sanas, el consumo normal de proteínas sigue siendo seguro. Cualquier cambio en la dieta, especialmente para aquellos con enfermedad hepática o riesgo de cáncer, siempre debe ser guiado por profesionales médicos.
.
