Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas hirió de bala a un repartidor venezolano en Austin, Texas, el 20 de septiembre de 2026. El suceso desató protestas ciudadanas, una investigación independiente y fuertes diferencias entre la versión oficial y el testimonio de la defensa.
El operativo federal realizado en el norte de Austin el domingo por la tarde derivó en disparos contra un automóvil y dejó a un ciudadano extranjero hospitalizado. El incidente reavivó la tensión política local en torno a las operaciones migratorias y movilizó a decenas de manifestantes que se concentraron para protestar contra ICE en las inmediaciones del lugar.
Identidad del herido y versiones encontradas sobre el tiroteo
La defensa legal de la familia identificó al afectado como Wilber Rafael Garcés Pérez, un repartidor de DoorDash de 28 años originario de Venezuela. Los servicios de emergencia locales confirmaron que el connacional recibió un impacto de bala en el torso durante la intervención del pasado 20 de septiembre de 2026.

Las circunstancias del enfrentamiento muestran versiones radicalmente opuestas entre las autoridades migratorias y los testigos presenciales. Mientras que el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el hombre entró ilegalmente al país y contaba con una orden de deportación, su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, aseguró que su llegada se produjo mediante un programa de permiso humanitario.
La mecánica del ataque también divide a las partes. La jefa de la Policía de Austin, Lisa Davis, señaló de manera preliminar que los hechos pudieron originarse tras una breve persecución a pie. En contraste, Mike Siegel, integrante del Concejo Municipal, declaró que un agente federal embistió con una camioneta negra sin identificar el vehículo de la víctima, un Ford azul, antes de descender y disparar hacia el automóvil.
No hubo una persecución a pie.
Testigo y traductor en rueda de prensa, vía BBC
Reacción del alcalde Kirk Watson y exigencia de una investigación independiente
Las autoridades municipales de Austin marcaron distancia inmediata frente a las tácticas federales. El alcalde demócrata Kirk Watson manifestó públicamente su rechazo a lo ocurrido mediante un mensaje en la red social X, donde lamentó que la capital texana experimentara una escena similar a la registrada en Houston meses atrás con la muerte del migrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo.

Tanto Watson como la jefa policial Lisa Davis enfatizaron que los agentes de la corporación local no participaron en el tiroteo ni en el operativo migratorio. No obstante, el ayuntamiento exigió que la policía municipal y los Texas Rangers encabecen una revisión independiente para esclarecer los hechos y garantizar que el agente investigado no abandone el estado.
Protestas ciudadanas y tensión en el norte de Austin
Cerca de un centenar de personas se congregaron en las inmediaciones de la intersección entre Anderson Square y Research Boulevard. Los manifestantes levantaron pancartas y ondearon banderas extranjeras para condenar la intensificación de las redadas y exigir la salida de ICE de la ciudad.
La concentración escaló en tensión horas después del suceso, cuando unidades antidisturbios de la policía local desplegaron agentes químicos, gas pimienta y gases lacrimógenos para dispersar a los contingentes que protestaban contra la actuación federal, según documentaron medios locales.
Mientras tanto, desde el centro de procesamiento de ICE en Pearsall, Garcés Pérez se comunicó telefónicamente durante una rueda de prensa organizada por su defensa para denunciar su situación médica actual.
El caso se suma a un registro nacional de incidentes violentos protagonizados por personal migratorio.
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