La península de Nicoya en Costa Rica y Veranópolis en Brasil destacan como enclaves clave para estudiar la longevidad extrema en América Latina, según recientes investigaciones científicas que analizan factores genéticos, inmunológicos y estilos de vida locales a pesar de las limitaciones socioeconómicas y la escasez de recursos médicos modernos.
La península de Nicoya y su singular concentración de centenarios en Costa Rica
La península de Nicoya, situada en el noroeste de Costa Rica dentro de la provincia de Guanacaste, integra el exclusivo grupo de las cinco Zonas Azules del planeta y representa la única región de América Latina con esta distinción. Abarca los cantones de Santa Cruz, Hojancha, Carrillo, Nandayure y parte del cantón de Nicoya, donde residen 61 personas centenarias según los registros de la Asociación Península de Nicoya Zona Azul. El Mininsterio de Salud de Costa Rica documentó que en 2017 vivían en la zona cerca de 800 personas mayores de 90 años, un escenario demográfico que desafía la idea de que una vida prolongada depende exclusivamente de la riqueza o del lujo.
Los habitantes de estas comunidades rurales, rodeadas de naturaleza y marcadas por el aislamiento geográfico histórico y el trabajo físico cotidiano, han sostenido históricamente una realidad económica modesta. El demógrafo Luis Rosero-Bixby, del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica, demostró en un estudio publicado en 2008 en la revista científica Demography que un hombre de 60 años residente en esta región tenía cuatro veces más probabilidades de convertirse en centenario que el resto de los costarricenses, y siete veces más que un ciudadano japonés.
Veranópolis y el nuevo foco de la genética de la longevidad en Brasil
Mientras que Nicoya destaca por su densidad de centenarios, la ciudad brasileña de Veranópolis sobresale por la calidad de su envejecimiento, siendo conocida como la Tierra de la Longevidad desde la década de 1990, cuando registraba la esperanza de vida más elevada de Brasil con un promedio de 77,7 años.
Los investigadores señalan que la historia de Brasil, marcada por la colonización portuguesa, la migración forzada de cuatro millones de africanos esclavizados y las posteriores olas de inmigración europea y japonesa, generó la mayor diversidad genética del mundo
. Este mestizaje permite estudiar la resistencia biológica en personas que vivieron gran parte de su vida con un acceso limitado a la medicina moderna. Los análisis detectaron que muchos de estos supercentenarios conservan una total independencia para las actividades básicas, un buen nivel cognitivo y células inmunes activas con variantes genéticas raras vinculadas a la estabilidad del genoma y a la respuesta inmunológica.
Mecanismos celulares y limpieza interna frente al envejecimiento
La investigación sobre los procesos biológicos que sustentan una vida longeva y saludable encuentra un pilar fundamental en el estudio de la autofagia. Durante el III Encuentro TELVA Persiguiendo la Longevidad celebrado en Madrid, la científica española Ana María Cuervo explicó los mecanismos mediante los cuales el organismo recicla sus propios materiales defectuosos. La célula se limpia a sí misma
, indicó la experta ante los asistentes al evento organizado en colaboración con Lancôme, de acuerdo con la información difundida por Telva.

Este sistema de economía circular permite a las células degradar componentes dañados para generar energía o construir nuevas estructuras. Sin embargo, con el paso del tiempo, la eficacia de esta limpieza disminuye de forma progresiva incluso en personas sanas.
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