¿Starbucks como símbolo político? El debate en Corea del Sur que va más allá del café
El café matutino se ha convertido en un elemento inesperado del debate político en Corea del Sur. En medio de las tensiones previas a las elecciones locales del 3 de junio, el líder de la oposición, 장동혁 (Jang Dong-hyuk), representante de 국민의힘 (Poder Popular), lanzó una crítica directa al gobierno del presidente 이재명 (Lee Jae-myung) y al partido 더불어민주당 (Partido Democrático), vinculando su gestión con una supuesta «intromisión» en los hábitos cotidianos de los ciudadanos.

Durante un acto de campaña en 인천 (Incheon), específicamente en la estación 작전역 (Jagyeongnyeok) del distrito 계양구 (Gyeyang-gu), Jang Dong-hyuk llamó a los votantes a usar el consumo de café de la cadena internacional 스타벅스 (Starbucks) como un acto de resistencia simbólica. «El 3 de junio, llevemos nuestro café Starbucks para juzgar al presidente Lee Jae-myung y al Partido Democrático», declaró, en un discurso que mezcló lo cotidiano con lo político.
La polémica surgió tras las críticas del presidente Lee al uso de Starbucks como parte de una estrategia de marketing vinculada al aniversario del 5·18 광주 민주화 운동 (Movimiento Democrático de Gwangju de 1980), conocido como «Tank Day». El gobierno, según denuncias de la oposición, habría promovido un boicot a la cadena, acusando a la compañía de «aprovecharse» del simbolismo histórico. Jang Dong-hyuk respondió tachando estas medidas de «acoso colectivo liderado por el presidente» y advirtió sobre los riesgos de «la violencia estatal disfrazada de política».
«Ahora pretenden controlar hasta el café que tomamos en nuestra rutina matutina», advirtió el líder opositor, quien comparó la situación con un escenario distópico: «Si perdemos estas elecciones locales, viviremos en un mundo donde ni siquiera podremos disfrutar de un café Starbucks sin restricciones». Su llamado final fue contundente: «Unámonos para votar y detener el autoritarismo de Lee Jae-myung y la arrogancia del Partido Democrático».
El episodio refleja cómo, en un contexto de polarización política, incluso productos cotidianos como el café se convierten en banderas ideológicas. Mientras el gobierno defiende su postura como un acto de «responsabilidad histórica», la oposición lo presenta como una intromisión en la libertad individual. Lo cierto es que, para muchos surcoreanos, la elección del 3 de junio no solo decidirá el futuro de sus ciudades, sino también cómo se vive —y qué se consume— en su día a día.
