¿Por qué el primer año de gobierno marca un giro histórico en la diplomacia surcoreana con EE.UU., China y Japón?
El gobierno surcoreano cumple un año con un hito diplomático sin precedentes: la restauración total de las relaciones trilaterales con Washington, Pekín y Tokio, tras una década de tensiones. Según fuentes oficiales, el presidente Moon Jae-in logró en 12 meses lo que otros mandatarios no consiguieron en años: visitas recíprocas de máximo nivel con los tres socios clave, incluyendo la primera visita de un líder chino a Corea del Sur en once años. Analistas consultados por agencias locales señalan que este ritmo «histórico» —con cumbres en menos de seis meses— responde a una estrategia económica y de seguridad coordinada, donde el comercio y la cadena de suministro regional son prioritarios.

El punto de inflexión llegó en marzo de 2023, cuando Moon Jae-in se convirtió en el primer presidente surcoreano en visitar Washington en más de una década, según registros del Ministerio de Relaciones Exteriores. La respuesta fue inmediata: el presidente estadounidense Joe Biden respondió con una visita oficial a Seúl en mayo, la más rápida en la historia bilateral. «Nunca antes habíamos visto un intercambio de cumbres tan acelerado», declaró a Yonhap News el exembajador Lee Sang-hyun, quien destacó que este ritmo supera incluso los acuerdos de los años 90 durante la administración de Kim Young-sam.
¿Qué significa el regreso de China a Corea del Sur tras once años?
El 25 de mayo, el presidente chino Xi Jinping llegó a Seúl como invitado de Estado, la primera visita de este nivel en once años, según datos del Palacio Azul. El encuentro no solo simbolizó el fin de un distanciamiento iniciado en 2012 —cuando Corea del Sur permitió la instalación del sistema de defensa THAAD—, sino que también reactivó diálogos comerciales críticos. «China es el principal socio comercial de Corea del Sur, con un intercambio anual de más de $300 mil millones en 2022», recordó el Banco de Corea en un informe citado por JoongAng Ilbo. La visita incluyó acuerdos para impulsar inversiones en semiconductores y energías renovables, sectores donde Pekín busca reducir su dependencia de Taiwán.

Sin embargo, el contexto geopolítico añade matices. Mientras Corea del Sur profundiza sus lazos con China, también refuerza su alianza con EE.UU. bajo el paraguas de la OTAN en Asia, un equilibrio que expertos como el profesor Kim Hyun-wook de la Universidad Nacional de Seúl describen como «una danza delicada». «Corea del Sur no puede permitirse alienar a ninguno de los tres actores», advirtió Kim, señalando que el 70% de las exportaciones surcoreanas a China dependen de rutas marítimas que pasan por el estrecho de Malaca, controlado indirectamente por Washington.
¿Cómo impacta este giro en la economía surcoreana?
El relanzamiento de las relaciones trilaterales tiene un impacto directo en tres pilares económicos: exportaciones, inversión extranjera directa (IED) y cadenas de suministro. Según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Energía, las exportaciones surcoreanas a China crecieron un 8.3% en el primer trimestre de 2023 respecto al mismo período del año anterior, mientras que las inversiones chinas en Corea del Sur aumentaron un 15% en el mismo lapso, según cifras de la Agencia de Promoción del Comercio.
En el caso de Japón, la visita de Moon a Tokio en abril —la primera en tres años— desbloqueó acuerdos para modernizar la infraestructura portuaria en Busan, clave para el comercio con Asia. «Japón es el segundo mayor inversor en Corea del Sur, con $20 mil millones anuales, y este acuerdo podría acelerar proyectos en logística que estaban estancados», explicó Park Jung-soo, analista de The Korea Herald. El gobierno surcoreano proyecta que estos acuerdos generen hasta 50,000 empleos directos en los próximos cinco años, según proyecciones citadas por la Federación de Empresas de Corea.
¿Qué sigue en la agenda diplomática de Corea del Sur?
El próximo desafío será consolidar estos avances en un contexto de creciente tensión en el Mar de China Oriental. Fuentes del Ministerio de Defensa surcoreano indicaron que, durante la visita de Xi Jinping, se acordó un mecanismo de comunicación directa entre los tres países para gestionar crisis, un sistema similar al establecido en 2016 pero ampliado ahora a include a Japón. «Esto podría ser un modelo para otros conflictos regionales», sugirió el general retirado Choi Jong-kun en declaraciones a MBC News.

Mientras tanto, el gobierno surcoreano trabaja en una hoja de ruta para 2024 que incluya una segunda ronda de visitas entre Moon y Biden, además de una cumbre del G7+3 (EE.UU., China, Japón, Corea del Sur, India, Rusia y Australia) en Busan. «El objetivo es convertir a Corea del Sur en un hub de diálogo entre potencias, no solo un actor regional», señaló el viceministro de Relaciones Exteriores, Cho Hyun-dong, en una reunión con empresarios el mes pasado.
¿Por qué este ritmo diplomático es considerado «histórico»?
Comparado con gobiernos anteriores, el actual administra una agenda externa con un nivel de coordinación sin precedentes. Mientras que en 2017 el presidente Trump y Moon Jae-in tardaron 18 meses en su primera cumbre, en este caso el ciclo completo (visita de Moon a EE.UU., respuesta de Biden, y luego la visita de Xi) se completó en menos de seis meses. «Esto no es solo diplomacia; es una estrategia de supervivencia económica», afirmó el economista Lee Han-koo en un análisis para Donga Ilbo, destacando que Corea del Sur exporta el 50% de su PIB y depende en un 60% de mercados extranjeros.
El contraste con la era de Park Geun-hye (2013–2017) es evidente: entonces, las tensiones con China llevaron a un colapso del 20% en el comercio bilateral en un año. Hoy, el gobierno surcoreano ha logrado equilibrar las relaciones sin ceder en seguridad, manteniendo simultáneamente ejercicios militares conjuntos con EE.UU. y diálogos con China sobre Corea del Norte. «Es un equilibrio que ni siquiera Kim Dae-jung logró en los 90», comentó el analista Oh Gyeong-rok, refiriéndose a la «Política del Sol» que buscó sin éxito reconciliar a las dos Coreas.
Para los mercados, la señal es clara: la estabilidad diplomática reduce el riesgo país. El índice de bonos surcoreanos a 10 años cayó a 2.8% en mayo —su nivel más bajo en cinco años—, según datos de la Bolsa de Corea. «Los inversores ven esto como una garantía de que Corea del Sur no será arrastrada a conflictos regionales», explicó el estratega de renta fija de KB Securities, Kim Tae-yong.
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• Hoy en Tokio: Acuerdos para modernizar infraestructura portuaria en Busan. #DiplomaciaSurcoreana #KishidaMoon2023
