Cada vez son más los padres que deciden rechazar la administración de la inyección de vitamina K en recién nacidos. Ante esta tendencia, los médicos advierten que las consecuencias de prescindir de esta medida preventiva pueden ser devastadoras para la salud de los bebés.
La vitamina K es fundamental para la coagulación sanguínea en los primeros días de vida. Los especialistas señalan que la negativa a aplicar esta dosis puede exponer a los lactantes a riesgos graves que, según el criterio médico, podrían evitarse fácilmente mediante la administración rutinaria de esta vitamina tras el nacimiento.
