Una ola global de sarampión está en aumento, impulsada por la disminución de las tasas de vacunación, un fenómeno exacerbado por las interrupciones causadas por la pandemia y el crecimiento de movimientos antivacunas. El virus, altamente contagioso y potencialmente mortal, afecta principalmente a poblaciones sin inmunidad. En 2024, la región del Mediterráneo Oriental experimentó un aumento del 84% en los casos, Europa un 47% y Estados Unidos pasó de cerca de 300 casos en 2024 a más de 2.000 el año pasado.
España, aunque libre de circulación endémica del virus desde 2017 y con coberturas vacunales generalmente superiores al 93%, no es inmune a esta tendencia. Los datos epidemiológicos del Instituto de Salud Carlos III revelan un aumento significativo de los diagnósticos: se registraron cerca de 397 casos en 2025, casi el doble de los 217 casos de 2024 y muy por encima de los 11 casos reportados en 2023. La mayoría de los casos importados en 2024 provinieron de zonas con brotes activos, como Marruecos y Rumanía, lo que puede desencadenar brotes secundarios entre personas no vacunadas o sin inmunidad previa.
Las autoridades sanitarias están vigilantes ante esta situación. Noemí López Perea, investigadora del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII, explica: “Lo que está sucediendo en España es un reflejo de lo que ocurre a nivel global. Los virus no respetan fronteras y la circulación fuera de nuestro territorio ha aumentado considerablemente. La única solución es mantener altas las coberturas vacunales”. Fernando Moraga-Llop, pediatra y vocal de la Asociación Española de Vacunología, coincide en que, si bien la situación global es preocupante, en España no existe una alarma, pero sí una alerta que requiere aumentar la cobertura vacunal y reforzar la vigilancia epidemiológica.
Coberturas vacunales en descenso
La raíz del aumento de casos a nivel mundial reside en las bajas tasas de vacunación. La OMS recomienda coberturas superiores al 95% con dos dosis de la vacuna para controlar el patógeno, pero las cifras varían significativamente entre países y han disminuido en general. Los expertos señalan dos factores clave: el impacto de la pandemia de COVID-19, que desvió recursos de la vacunación sistemática en países con limitaciones, y el auge de movimientos negacionistas y antivacunas, especialmente en países desarrollados.
María del Mar Mosquera, microbióloga del Hospital Clínic de Barcelona, añade que la disminución de la circulación del virus salvaje a lo largo del tiempo también puede contribuir a una menor inmunidad humoral.
Un ligero descenso en las coberturas vacunales puede generar un importante riesgo de infección. En Rumanía, donde la cobertura ha caído hasta el 62% en la última década, se registró el 87% de los 35.000 casos reportados en la Unión Europea en 2024.
En España, las coberturas vacunales se mantienen altas, con un 96% con una dosis y un 93,2% con dos, según datos de López Perea. El sistema sanitario está preparado para responder rápidamente ante casos sospechosos y cortar la transmisión. Jacobo Mendioroz, subdirector general de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña, destaca que las décadas de vacunación sistemática han evitado que España experimente miles de casos. Sin embargo, advierte sobre la existencia de “bolsas de susceptibles”, como comunidades inmigrantes sin vacunación o personas con creencias contrarias a la vacunación.
El Ministerio de Sanidad recomienda la vacunación con la triple vírica a todas las personas nacidas después de 1978, ya que los nacidos antes se consideran protegidos por haber pasado la enfermedad.
La vacunación ofrece una protección casi completa contra el sarampión, aunque en casos excepcionales la dosis puede no ser efectiva o la protección disminuir con el tiempo. Mosquera señala que, incluso en personas vacunadas que contraen la enfermedad, los síntomas suelen ser más leves y la transmisibilidad menor.
Situación “controlada” en España
El año 2025 comenzó con varios brotes abiertos de sarampión en España. En febrero, se detectaron episodios infecciosos en Bizkaia (con más de 50 contagios, incluyendo a una veintena de sanitarios), Toledo y una guardería de Málaga con una docena de niños afectados. Tras el verano, se reportaron 13 casos en Sant Pere de Ribes, Barcelona, atribuidos por la portavoz del Govern catalán, Sílvia Paneque, a “creencias negacionistas” que impiden a algunas personas vacunarse.
Si no estamos viendo ahora mismo miles de casos en España es porque llevamos décadas vacunando sistemáticamente”
Jacobo Mendioroz, subdirector general de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña
Mendioroz considera poco probable un colapso de la cobertura vacunal en España, ya que el país está “bastante concienciado e inmune a la desinformación”, una opinión compartida por López Perea. Según el Ministerio de Sanidad, la cobertura con dos dosis de la triple vírica superaba el 93% en 2024, aunque ligeramente inferior al 94% de 2023. Moraga-Llop, sin embargo, advierte sobre comunidades con coberturas por debajo del 90%, como Baleares, Canarias y Aragón, insistiendo en la necesidad de vigilancia.
95.000 muertes en el mundo
A nivel global, la situación es preocupante. La OMS estima que en 2024 hubo 11 millones de infecciones en todo el mundo, casi 800.000 más que en 2019. A pesar de la existencia de una vacuna eficaz, se registraron unas 95.000 muertes por sarampión en ese mismo año. El virus, que se transmite por vía aérea, infecta las vías respiratorias y puede causar complicaciones graves e incluso la muerte.
La OMS advirtió en noviembre pasado que los recientes repuntes de sarampión se producen en países con buena nutrición y acceso a servicios de salud, pero incluso en estos casos, los niños infectados pueden sufrir complicaciones permanentes, como ceguera, neumonía o encefalitis.
No existen antivirales ni tratamientos específicos para curar el sarampión una vez contraído. Por ello, los expertos insisten en que la mejor prevención es la vacunación, segura y eficaz, que protege tanto al individuo como a la comunidad al disminuir la circulación del virus.
