¿Te imaginas a Sean Connery, el icónico James Bond, como Gandalf en El Señor de los Anillos? Increíble, ¿verdad? Pues resulta que el actor fue la primera elección para dar vida al mago, pero finalmente rechazó el papel. A pesar de haber leído el libro, el guion y hasta de haber visto la película, Connery no logró comprender del todo la historia.
Finalmente, el personaje quedó en manos de Ian McKellen, cuya interpretación de Gandalf se ha convertido en una de las más queridas y recordadas de la historia del cine. Un cambio de rumbo que, sin duda, nos regaló un personaje inolvidable.
