La pandemia de COVID-19 ha marcado un punto de inflexión en la configuración de las prioridades estratégicas a nivel global. Tras la crisis sanitaria, se ha observado un incremento significativo en los debates sobre la soberanía tecnológica, impulsado por la necesidad de fortalecer las capacidades nacionales.
Este nuevo escenario ha favorecido el retorno de políticas industriales orientadas a sectores críticos. Actualmente, el enfoque se centra en áreas de desarrollo clave, tales como la inteligencia artificial, los sistemas de defensa y el fortalecimiento de las infraestructuras esenciales, elementos que se consideran fundamentales para garantizar la autonomía y la capacidad de respuesta ante futuros desafíos globales.
