Una de cada diez mujeres padece el síndrome de ovario poliquístico (SOP), según el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) de Francia. Se trata de una enfermedad hormonal que se caracteriza por trastornos de la ovulación, ciclos menstruales irregulares, hiperandrogenismo (niveles elevados de testosterona) y síndrome metabólico, es decir, una acumulación excesiva de grasa.
El SOP puede provocar trastornos del vello, problemas de fertilidad y complicaciones metabólicas como diabetes tipo 2, obesidad y enfermedades cardiovasculares. Aunque actualmente no existe una cura para el SOP, los médicos pueden recetar metformina a las pacientes para tratar la diabetes. Este medicamento también puede contribuir a la pérdida de peso, la regulación de los ciclos menstruales y la reducción de las hormonas sexuales masculinas. Sin embargo, se desaconseja su uso durante el embarazo, como han demostrado estudios previos. Una nueva investigación, publicada en la revista BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, confirma esta recomendación: la metformina no debe prescribirse sistemáticamente a mujeres embarazadas, sino limitarse a casos específicos.
«La metformina puede afectar el sistema inmunológico del feto»
Para medir el impacto de la metformina en el sistema inmunológico de la madre y el niño, los científicos analizaron datos de 634 mujeres con SOP que recibieron metformina o un placebo durante todo su embarazo. Después del parto, se realizó un seguimiento de 292 madres y 145 niños durante ocho años. Los investigadores descubrieron que el medicamento puede atravesar la placenta y afectar directamente al feto, con los siguientes efectos:
- Un perímetro craneal mayor al nacer.
- Una mayor vulnerabilidad a la obesidad.
- Modificaciones del sistema inmunológico.
“El estudio demuestra que la metformina puede afectar el sistema inmunológico del feto, lo que aumenta la frecuencia de eccemas y alergias en los niños”, explica Mariell Ryssdal, una de las autoras, en un comunicado de prensa. De hecho, a los ocho años, los niños expuestos al medicamento in útero presentaban el doble de casos de eccema y casi cinco veces más alergias que aquellos cuyas madres tomaron un placebo.
Durante el embarazo, la metformina puede estar indicada para evitar riesgos
Paradójicamente, la metformina también puede reducir ciertos riesgos asociados al embarazo, como abortos espontáneos, diabetes gestacional, aumento excesivo de peso, preeclampsia, partos prematuros y mortinatos. Estos riesgos son más altos en mujeres con SOP, pero pueden disminuir si mantienen un peso lo más cercano posible al normal.
Por lo tanto, los investigadores indican que, en estos casos, la metformina aún puede ser prescrita, especialmente para reducir el riesgo de parto prematuro y mortinatos. No obstante, recomiendan suspender el tratamiento durante los primeros tres meses de embarazo.
“A veces, la metformina es el tratamiento adecuado, incluso en mujeres embarazadas, pero su uso debe ser individualizado”, subraya Mariell Ryssdal. “No recomendamos que las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) utilicen metformina sistemáticamente durante todo el embarazo”. Lo ideal es que las mujeres embarazadas consulten a su médico de cabecera y/o a su ginecólogo.
