La introducción de un sistema de sorteo para la selección de miembros laicos implica que estos serán elegidos aleatoriamente de una lista elaborada por el parlamento. Esta metodología plantea interrogantes sobre la transparencia y la representatividad de la lista en cuestión.
La preocupación central reside en la garantía de que la lista creada por el parlamento sea verdaderamente imparcial y refleje la diversidad de la sociedad. La falta de claridad sobre los criterios de selección para integrar a los individuos en esta lista genera dudas sobre la legitimidad del proceso de sorteo.
Se cuestiona, por tanto, la fiabilidad del sistema, ya que la composición inicial de la lista podría influir significativamente en los resultados del sorteo y, por ende, en la representación de los intereses laicos.
