La industria de los teléfonos inteligentes se enfrenta a un punto de inflexión tras quince años de continua reducción de los costes de producción. Los componentes de memoria, antes accesibles, se han convertido ahora en uno de los principales gastos en la fabricación de un terminal móvil. Este cambio amenaza especialmente a los fabricantes que operan en los segmentos de entrada y gama media, que tienen márgenes reducidos para absorber estos aumentos.
Triplicación de los costes de la RAM
Según Carl Pei, los costes de la RAM se han triplicado en los últimos meses. Este aumento se debe a la competencia directa entre los fabricantes de teléfonos inteligentes y, sobre todo, a los actores de la inteligencia artificial, que monopolizan la producción de memoria para alimentar sus centros de datos. Módulos de memoria que costaban menos de 20 dólares hace un año podrían superar los 100 dólares para finales de 2026 en los modelos de gama alta, según las estimaciones del ejecutivo.
La consultora International Data Corporation (IDC) confirma esta preocupante tendencia. Según el medio taiwanés CTEE, en 2025, el precio de la DRAM experimentó un aumento que pudo alcanzar el 172% interanual. Este incremento impacta directamente en el coste de fabricación de los teléfonos inteligentes, teniendo en cuenta que la memoria representa entre el 15% y el 20% del coste total de los componentes de un modelo de gama media, y entre el 10% y el 15% para la gama alta.
Esta situación marca el fin de un modelo económico que ha prevalecido durante quince años en la industria móvil. La regular disminución de los precios de la memoria y las pantallas permitía a los fabricantes mejorar las características técnicas de una generación a otra sin aumentar los precios. El auge de la IA ha modificado profundamente esta dinámica en 2026, creando una tensión sin precedentes en el suministro de componentes de memoria.
Nothing prioriza la experiencia del usuario ante el aumento de costes
Ante esta coyuntura, Nothing ha optado por aumentar sus precios en lugar de reducir las especificaciones técnicas de sus productos. El fabricante anuncia que algunos teléfonos inteligentes lanzados durante el primer trimestre de 2026 integrarán el estándar de almacenamiento UFS 3.1, más potente pero también más costoso, lo que contribuirá al aumento de los precios.
Carl Pei justifica esta estrategia por la imposibilidad de que Nothing compita con las economías de escala logradas por los gigantes del sector. A diferencia de Apple, Samsung o Xiaomi, la joven empresa no dispone de los suficientes volúmenes de venta para negociar tarifas preferenciales con los proveedores. El ejecutivo afirma que Nothing se ha visto obligado a innovar de otra manera, centrándose en la experiencia del usuario en lugar de en la carrera por las características técnicas.
Repercusiones en todo el mercado
Nothing no será el único fabricante obligado a subir sus precios. Según Carl Pei, las marcas se enfrentan ahora a una sencilla elección: aumentar sus precios, a veces en un 30% o más, o revisar a la baja las características técnicas. El ejecutivo anticipa fuertes sacudidas en la gama de entrada y media, con una contracción del 20% o más. Según nuestras fuentes, varias marcas, entre ellas Honor, podrían hacer concesiones en las características técnicas de algunos de sus modelos, ofreciendo teléfonos menos equipados que las generaciones anteriores.
La consultora IDC comparte esta visión pesimista para 2026. En su escenario moderado, los volúmenes de ventas mundiales de teléfonos inteligentes podrían disminuir un 2,9% en comparación con 2025, mientras que en el escenario más pesimista, la caída alcanzaría hasta el 5,2%. El precio medio de los teléfonos inteligentes, por su parte, aumentaría entre el 3% y el 5% en el mejor de los casos, y entre el 6% y el 8% en el peor.
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