El fenómeno climático avanza hacia su máxima intensidad con registros que superan los promedios históricos. La anomalía de la temperatura superficial del mar en el Pacífico llegó a 2,2 °C, rebasando el umbral que define a un evento fuerte para ingresar en la categoría de muy fuerte, según datos difundidos por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Intensidad en el Pacífico y proyecciones del súper Niño
Para evaluar la magnitud de este proceso, la NOAA incorporó este año el Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI), diseñado para aislar el calentamiento derivado del cambio climático de la señal propia del ciclo. Las proyecciones indican que este indicador podría alcanzar los +2,67 °C entre octubre y diciembre, superando los registros observados en los episodios de 1982-1983 y 1997-1998.
Precipitaciones dispares y ajustes en las proyecciones agrícolas
A pesar del calentamiento récord en el océano, las precipitaciones esperadas todavía no se manifiestan de manera uniforme en la región productiva argentina. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advirtió que septiembre concluyó con acumulados por debajo de los promedios históricos y que las proyecciones iniciales sobre la intensidad del fenómeno comenzaron a moderarse.
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Alfredo Elorriaga, consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, explicó que el retraso en las lluvias responde a interferencias climáticas regionales. Se consolidó una circulación fría de origen polar desde la Patagonia que frena el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país. El especialista afirmó que El Niño no está teniendo efecto en la Argentina, señalando que la falta de precipitaciones ya genera preocupación por el trigo y por la continuidad de las siembras de maíz.
Para las previsiones de lluvia del último trimestre, la GEA había considerado los valores corregidos estadísticamente por la NOAA que anticipaban un pico de 2,4 °C en diciembre, pero la última actualización redujo esa estimación a 2 °C. Las proyecciones utilizadas hasta ahora contemplaban acumulados que superarían las medias históricas en un 30 % en octubre, un 70 % en noviembre y un 90 % en diciembre, valores que deberán ajustarse si se confirma la tendencia actual.

Alertas por tormentas y vigilancia hidrometeorológica continua
En el plano institucional, distintas jurisdicciones intensifican el monitoreo preventivo. Andrés Rodríguez, coordinador del Observatorio Hidrometeorológico, destacó el valor del organismo en la integración regional de recursos tecnológicos para la gestión de los recursos hídricos.
Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) delineó las áreas con mayor probabilidad de recibir lluvias superiores a la normal durante el último trimestre del año. El Litoral, el oeste de Santa Fe, Córdoba, Cuyo, La Pampa y el oeste bonaerense concentran las señales más definidas de precipitaciones abundantes, acompañadas por temperaturas medias inferiores a los registros históricos en la franja central. José Luis Stella, pronosticador y especialista en clima del SMN, precisó que el fenómeno se está desarrollando de acuerdo a lo previsto y alcanza una intensidad fuerte con su pico máximo estimado entre fines de la primavera y comienzos del verano.
Asimismo, rige alerta amarilla por tormentas en el sur y sudoeste de Buenos Aires, el este de Río Negro, toda La Pampa, el sur de Córdoba, casi toda San Luis y el este de Mendoza, además de alertas por lluvias en el sur de Neuquén, el oeste de Río Negro, el noroeste de Chubut, el sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Estimaciones globales de mortalidad por calor extremo
En el ámbito global, las temperaturas inusualmente altas asociadas a este ciclo climático proyectan consecuencias sanitarias severas. Tamma Carleton, jefa de investigación del LIC, calificó el evento como una postal del futuro.

Por su parte, Fred Kucharski, investigador climático, comparó la dinámica del fenómeno con el impacto de arrojar una piedra a un lago.
Carleton explicó además que la mayoría de las muertes provocadas por el calor nunca figuran explícitamente en las estadísticas oficiales debido a que se registra la afección subyacente como causa del fallecimiento.
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