El fabricante chino de automóviles BYD superó a Tesla el año pasado y se convirtió en el mayor productor de vehículos eléctricos del mundo. Sin embargo, no planea disminuir el ritmo de su expansión en 2026. BYD prevé que las ventas fuera de China crecerán significativamente en 2026, acercándose a los 1,3 millones de vehículos, de los cuales un tercio, según la dirección de la compañía, se venderán en Europa.
Los mercados extranjeros se convertirán en el “motor” de las ventas en un momento en que la demanda en China se debilita y se está produciendo una intensa guerra de precios. La compañía también afirma que quiere establecerse aún más en Europa y responder más rápidamente a las demandas del mercado europeo.
Clave en este sentido es la primera planta de ensamblaje europea en Szeged, Hungría, que entrará en fase de producción en los próximos meses. La capacidad planificada es de 150.000 vehículos al año, lo que por sí solo cubriría casi todo el volumen europeo del año pasado de la marca. El primer modelo que saldrá de las líneas de producción europeas de BYD será el Dolphin Surf, un modelo totalmente eléctrico más pequeño con un precio atractivo.
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Además de Hungría, BYD está construyendo una fábrica en Turquía y actualmente sus representantes han anunciado que también están considerando una nueva planta de producción en Europa. La empresa, según sus propias palabras, ya ha comenzado a seleccionar la ubicación, pero aún no se ha tomado una decisión. En los rumores más frecuentes se mencionan España o Alemania, lo que tendría sentido desde el punto de vista de la logística, el acceso a los proveedores y el tamaño del mercado, aunque BYD no ha confirmado estas especulaciones.
La producción local en Europa no es solo una cuestión de prestigio, sino sobre todo de economía y política. La Unión Europea, tras una investigación antidumping, ha impuesto aranceles adicionales a los vehículos eléctricos de batería importados de China (establecidos en un 27% para BYD). Esto supone costes adicionales significativos para BYD, que se reflejan en los precios finales y en los márgenes. La producción en la UE permitiría a la empresa evitarlos.
BYD también afirma que Europa se está moviendo gradualmente en una dirección similar a la de China en lo que respecta a la electromovilidad: el crecimiento ya no está impulsado principalmente por las flotas y el sector público, sino cada vez más por los clientes privados. La marca espera que este cambio cree espacio para mayores volúmenes en las clases más asequibles, donde quiere destacar por la combinación de precio, equipamiento y rápida disponibilidad de vehículos. Esto también se corresponde con el plan de ampliar significativamente la red de puntos de venta y asistencia técnica en todo el continente.

