La tensión internacional ha escalado significativamente tras el inicio de un bloqueo en el Estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos, una medida que ha provocado reacciones divergentes entre las principales potencias globales y el fracaso de los esfuerzos diplomáticos en las Naciones Unidas.
Fracaso en el Consejo de Seguridad de la ONU
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no logró adoptar una resolución destinada a reforzar la seguridad en el Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo crítico que permanece mayormente cerrado al comercio global y al transporte de ayuda humanitaria mientras persiste el conflicto en la región.

La propuesta, presentada por Bahrein en conjunto con Jordania, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, fue vetada por los miembros permanentes China y Rusia, mientras que Colombia y Pakistán se abstuvieron. A pesar del veto, once países votaron a favor del borrador.
El texto de la resolución buscaba coordinar esfuerzos defensivos para garantizar la seguridad de la navegación, incluyendo la implementación de escoltas para embarcaciones comerciales. Asimismo, exigía que Irán cesara inmediatamente todos los ataques contra el transporte marítimo y cualquier intento de obstruir la libertad de navegación en el estrecho.
Ante este resultado, el ministro de Asuntos Exteriores de Bahrein, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, expresó su pesar, afirmando que el Consejo no asumió su responsabilidad frente a una «conducta ilegal» y que el fallo envía una señal equivocada al mundo sobre la vulnerabilidad de las vías navegables internacionales.
Posiciones de las potencias globales
El gobierno de Estados Unidos, a través del embajador Mike Waltz, ha manifestado su apoyo a Bahrein y a los países del Golfo en este momento crítico. No obstante, la estrategia de bloqueo ha generado fuertes advertencias por parte de Pekín.
China ha alertado que el plan de bloqueo estadounidense conlleva el riesgo de intensificar la escalada del conflicto y podría perturbar los intereses energéticos a nivel mundial. En consecuencia, el gobierno chino ha hecho un llamado formal para que la navegación en el Estrecho de Ormuz se mantenga sin obstáculos.
Por otro lado, el Reino Unido ha tomado una postura distante respecto a la acción militar estadounidense. El gobierno británico ha confirmado que no participará en el bloqueo del Estrecho de Ormuz y ha subrayado que no se involucrará en una guerra contra Irán, enfocando sus esfuerzos diplomáticos en impulsar la reapertura de la vía marítima.
