El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, mantuvieron este viernes una conversación telefónica de una hora y veinte minutos para abordar los recientes aranceles comerciales y la cooperación bilateral en seguridad, tras semanas de tensiones diplomáticas entre Washington y Brasilia.
Una conversación telefónica de ochenta minutos para recomponer la relación bilateral
Los mandatarios retomaron el contacto directo este viernes tras los recientes gestos hostiles de la Administración estadounidense. Según detalló la Presidencia brasileña en un comunicado oficial, el intercambio se desarrolló en un tono amistoso y cordial
, permitiendo a ambos jefes de Estado repasar los asuntos más urgentes de su agenda compartida, desde el intercambio comercial hasta la seguridad regional.
La llamada llega en un momento electoral clave para Brasil, que acaba de iniciar oficialmente su campaña para los comicios presidenciales y parlamentarios de octubre. Las tensiones entre ambas naciones se habían agudizado a principios de agosto cuando Washington impuso un nuevo tarifazo del 50% a los productos brasileños, una medida adoptada tras una investigación de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos.
Desacuerdos sobre aranceles y la mesa de negociación abierta
Durante la conversación, el mandatario brasileño reiteró su postura respecto a las medidas comerciales adoptadas por la Casa Blanca.
Cooperación contra el crimen organizado sin la etiqueta terrorista
El combate a la delincuencia transnacional ocupó otro de los bloques centrales de la llamada. Brasil ratificó su voluntad de colaborar estrechamente con las agencias estadounidenses, aunque Lula matizó las divergencias metodológicas en torno a la categorización de las bandas criminales.
El Gobierno de Brasilia sostiene que las organizaciones delictivas ejercen el terror cotidiano sobre las poblaciones más necesitadas
, pero argumenta que no deben equipararse formalmente con organizaciones terroristas. El debate cobró relevancia después de que Washington incluyera al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) en su lista de grupos terroristas, una decisión tomada por la Administración estadounidense pocas semanas después de que la Casa Blanca recibiera al principal opositor de Lula, el senador Flávio Bolsonaro.

Frente a esta divergencia, el mandatario brasileño defendió que el país cuenta con las herramientas necesarias para asfixiar financieramente a estas estructuras criminales mediante estrategias propias, sin requerir una designación especial desde el exterior. Tras escuchar los planteamientos, Trump se comprometió a reforzar la cooperación bilateral y aseguró que movilizará a altos funcionarios para dar seguimiento operativo a los entendimientos alcanzados en materia de seguridad.
Coincidencias ante los conflictos globales en Ucrania y Oriente Medio
Más allá de la relación bilateral, los presidentes intercambiaron impresiones sobre la situación geopolítica internacional. Mientras que el líder estadounidense expuso sus consideraciones para resolver el conflicto con Irán, ambos mandatarios coincidieron en la urgencia de hallar una salida negociada y diplomática para la guerra entre Rusia y Ucrania.
Lula aprovechó el intercambio para expresar su preocupación ante la parálisis que atraviesa el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En sintonía con posturas previas planteadas por otros líderes internacionales, el mandatario brasileño respaldó la propuesta de convocar una reunión extraordinaria orientada a hallar salidas diplomáticas viables para las crisis actuales que afectan la estabilidad global.
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