Un reciente análisis sugiere que incluso la actividad física ligera, como las tareas cotidianas, podría reducir el riesgo de muerte en personas con síndrome cardio-renal-metabólico (CKM). Los hallazgos, publicados la semana pasada en el Journal of the American Heart Association, indican que entre 3 y 5 horas diarias de actividad física ligera se asociaron con una reducción de hasta el 20% en el riesgo relativo de mortalidad a lo largo de 14 años en más de 7,000 adultos con capacidad para caminar.
Según Joseph Sartini, de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Maryland), y sus colegas, estos resultados resaltan la importancia de considerar intervenciones de actividad física ligera al tomar decisiones de tratamiento, especialmente para aquellos que tienen dificultades para realizar actividades más intensas. “La actividad ligera puede ser la única forma viable de aumentar la actividad física en estos individuos”, señaló Sartini en una comunicación con TCTMD.
Si bien se han estudiado ampliamente los beneficios de todos los niveles de actividad física para la salud cardiovascular, la investigación en pacientes con CKM, que a menudo no pueden realizar actividades de alta intensidad, es limitada. Ejemplos de actividad física ligera incluyen tareas como lavar los platos o doblar la ropa.
El análisis se basó en datos de 7,246 adultos (edad promedio de 48 años; 52% mujeres) que utilizaron un dispositivo de acelerometría como parte de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) entre 2003 y 2006. Los pacientes en las etapas iniciales del CKM (etapa 0/1) realizaron la mayor cantidad de actividad física ligera diaria (un promedio de 4.8 horas), mientras que aquellos en la etapa 4 realizaron la menor cantidad (un promedio de 3.5 horas). La actividad física ligera representó la gran mayoría de toda la actividad física en todo el espectro del CKM (mediana ≥ 93.8%), y aún más en aquellos con CKM en etapa 3/4 (mediana ≥ 98.5%).
Después de un seguimiento medio de 14.4 años, 80 personas con CKM en etapa 0/1 fallecieron, así como 583 con etapa 2, 565 con etapa 3 y 571 con etapa 4. Tras el ajuste de los datos, se observó que mayores cantidades de actividad física ligera se asociaron con una menor mortalidad en pacientes con CKM en etapas 2-4: cada hora adicional de actividad redujo el riesgo relativo de mortalidad entre el 14% y el 20%, siendo el beneficio mayor en pacientes con CKM en etapa 4.
El Dr. Michael Fang, autor principal del estudio, de la Universidad Johns Hopkins, comentó a TCTMD que los hallazgos sugieren que vale la pena considerar ampliar las recomendaciones para incluir la actividad ligera junto con las actividades de mayor intensidad, tanto para pacientes con CKM como para aquellos que no lo padecen.
Sartini expresó su deseo de que se realicen estudios adicionales en pacientes con CKM que incluyan “medidas de función física”, lo que podría ayudar a determinar cómo el CKM afecta la capacidad de las personas para realizar actividades ligeras. Esto permitiría a los médicos aprovechar mejor esta “herramienta subestimada” de la actividad física ligera para el “90% de la población” afectada por el CKM, concluyó.
