El Congreso de Estados Unidos busca integrar permanentemente la tecnología de defensa de Israel en sus procesos de investigación, adquisición y fabricación mediante la Sección 224 del NDAA para el año fiscal 2027. Esta medida, que abarca inteligencia artificial (IA) y sistemas autónomos, ha generado fuertes críticas por sus implicaciones en la seguridad nacional y los derechos civiles.
¿Qué es la Sección 224 y por qué se considera irregular?
La denominada “Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa Estados Unidos-Israel” busca entrelazar de forma permanente las capacidades tecnológicas de ambos países. A diferencia de los programas tradicionales de ayuda militar, la Sección 224 establecería un marco para insertar tecnologías desarrolladas en Israel directamente en la infraestructura de defensa estadounidense. Esto incluye áreas críticas como la IA, sistemas autónomos, ciberguerra, biotecnología y defensa de misiles.

Según informó The Intercept, expertos militares y legisladores califican esta medida como «altamente irregular». William Astore, coronel retirado de la Fuerza Aérea y profesor de historia militar, afirmó que no recuerda otro ejemplo en el que el Congreso haya formalizado la integración de tecnologías críticas de seguridad nacional con una potencia extranjera. Los expertos advierten que, una vez implementada, esta sincronización sería sumamente complicada, o incluso imposible, de revertir.
El riesgo de la inteligencia artificial y la vigilancia doméstica
Uno de los puntos más polémicos es el uso de la IA. El coronel Astore expresó su preocupación sobre el liderazgo de Israel en el uso de modelos predictivos y programas de IA para la vigilancia y eliminación de personas mediante drones. Astore advirtió que estas tecnologías «inteligentes» o autónomas, utilizadas contra los palestinos, podrían terminar siendo empleadas por el gobierno de Estados Unidos contra sus propios ciudadanos, señalando específicamente la posibilidad de que se usen contra la izquierda radical.

En una línea similar, Wes Bryant, exmiembro de operaciones especiales de la Fuerza Aérea y antiguo jefe de evaluaciones de daños civiles en el Pentágono, sostuvo que una mayor integración militar hace a Estados Unidos cómplice. Bryant describió a Israel como un «estado terrorista» que comete atrocidades y genocidio facilitados por el uso de la IA.
¿Cómo llegó esta medida al NDAA tras el fracaso de la ley FUTURES?
La Sección 224 no surgió de la nada; es prácticamente un reflejo de la ley FUTURES de 2026 (Ley para el Marco de Tecnologías Actualizadas, Investigación Unificada y Seguridad Mejorada), una propuesta bipartidista que no logró avanzar como legislación independiente. Dicha ley fue impulsada en el Senado por Ted Budd (R-N.C.) y Kirsten Gillibrand (D-N.Y.), y en la Cámara por Ronny Jackson (R-Texas) y Don Davis (D-N.C.).
Los cuatro patrocinadores de la ley FUTURES recibieron un apoyo sustancial de AIPAC y otros grupos pro-Israel. El proyecto también contó con el respaldo público de FDD Action, el brazo de defensa de la Foundation for Defense of Democracies. Aunque la ley FUTURES murió en el Congreso, sus conceptos centrales fueron trasladados casi íntegramente a la Sección 224 del NDAA actual.
¿Quiénes se oponen y qué argumentos defienden?
La propuesta ha enfrentado el rechazo de legisladores de ambos partidos. El representante republicano Thomas Massie (Kentucky), conocido por oponerse a toda ayuda militar extranjera, anunció que presentará una enmienda para eliminar la Sección 224 si logra superar la etapa de comité. Massie ha sido blanco de fuertes campañas financiadas por AIPAC, lo que contribuyó a su reciente derrota en las primarias frente a un candidato respaldado por Donald Trump.
Por su parte, el demócrata Ro Khanna (California) intentó eliminar la sección en el comité, argumentando que no es momento de profundizar la integración militar mientras se cuestiona el futuro de la relación entre ambos países. Sin embargo, su enmienda fue rechazada por republicanos y demócratas. Entre los defensores destaca Adam Smith (D-Wash.), quien sostiene que EE. UU. se beneficia del acceso a tecnologías probadas en condiciones de combate real, especialmente en guerra de drones y defensa de misiles.
Financiamiento y el cambio de modelo propuesto por Netanyahu
El impulso hacia esta integración responde a un deseo expresado por el primer ministro Benjamin Netanyahu en enero: reducir la dependencia de Israel de la asistencia militar financiada por los contribuyentes estadounidenses para pasar a un modelo de comercio y co-desarrollo.

Este cambio es urgente ya que el Memorando de Entendimiento (MOU) de la era Obama expira en 2028. Actualmente, dicho acuerdo proporciona aproximadamente 3.300 millones de dólares anuales en financiamiento militar y 500 millones de dólares anuales para la cooperación en defensa de misiles, sumando un total de 38.000 millones de dólares en un periodo de 10 años.
A pesar de los esfuerzos de integración, el Departamento de Defensa ha estado bajo escrutinio. Reportes recientes de The New York Times y Military.com detallaron preocupaciones del Pentágono sobre riesgos de espionaje israelí, lo que añade una capa de tensión a la propuesta de profundizar los vínculos tecnológicos. Hasta el momento, ni el Comité de Servicios Armados de la Cámara ni la oficina del Secretario de Defensa, Pete Hegseth, han respondido a las solicitudes de comentarios sobre el origen de la Sección 224.
