Los ataques con drones en Sudán amenazan la atención médica y ponen en riesgo a trabajadores sanitarios
Desde el inicio del conflicto armado en Sudán, los ataques con drones contra instalaciones de salud se han convertido en una amenaza creciente para la población y los profesionales del sector. Amal Elamin, experta sudanesa en salud pública y actual líder en gestión de salud global en la Universidad de Bergen (Noruega), advierte sobre las graves consecuencias de esta violencia para un sistema sanitario ya debilitado.

«Los drones no distinguen entre hospitales, clínicas o almacenes de medicamentos», señala Elamin en su análisis. «Cada ataque destruye infraestructura crítica y ahuyenta al personal, dejando a comunidades enteras sin acceso a atención médica básica». Según datos recopilados por organizaciones humanitarias en el terreno, estos incidentes han provocado la suspensión temporal de servicios en al menos 12 centros de salud en las regiones más afectadas desde principios de 2026.
Elamin destaca que los trabajadores sanitarios enfrentan riesgos adicionales al intentar mantener los servicios en funcionamiento. «Muchos han tenido que improvisar protocolos de seguridad, como trasladar pacientes a sótanos o distribuir suministros en horarios nocturnos, pero estas medidas no son sostenibles a largo plazo». La experta también menciona el impacto psicológico en el personal, que debe tomar decisiones difíciles bajo presión constante.
La situación se agrava por la escasez de medicamentos y equipos médicos, ya que los ataques interrumpen las cadenas de suministro. «En algunas zonas, los hospitales operan con menos del 30% de su capacidad habitual», explica Elamin, quien ha documentado casos de partos realizados en condiciones precarias debido a la falta de electricidad o insumos básicos.
Health workers in Sudan are risking their lives to keep facilities running amid escalating drone attacks. Their resilience is remarkable, but the international community must do more to protect them. pic.twitter.com/XXXXXXX
&mdash. Amal Elamin (@AmalElamin)
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han reportado un aumento en el número de pacientes que llegan con heridas graves, muchas de ellas causadas por explosiones de drones. «La atención de emergencia se ha vuelto más compleja, ya que los equipos deben priorizar casos mientras lidian con la falta de recursos», comenta un portavoz de la organización, citado en informes recientes.
Elamin hace un llamado a la comunidad internacional para que presione por un cese al fuego y garantice corredores humanitarios seguros. «La salud no debería ser un objetivo de guerra. Sin protección para los trabajadores y las instalaciones médicas, el costo humano será devastador».
Mientras el conflicto persiste, la resiliencia de los trabajadores sanitarios sigue siendo un factor clave para evitar un colapso total del sistema de salud. Sin embargo, como advierte Elamin, «la capacidad de adaptación tiene límites, y cada ataque acorta ese margen».
