Estados Unidos ha implementado un bloqueo naval de los puertos iraníes tras el colapso de las conversaciones de paz entre Washington y Teherán, celebradas en Pakistán el pasado 12 de abril.
Detalles de la operación naval
La medida, impulsada por el presidente Donald Trump, entró en vigor aproximadamente a las 10:00 a.m. ET del 13 de abril. Según información del Comando Central de los Estados Unidos, el bloqueo afecta a todas las embarcaciones, independientemente de la bandera que ondeen, que intenten entrar o salir de los puertos y zonas costeras de Irán, incluyendo aquellos ubicados en el Golfo de Omán y el Golfo Arábigo.

Aunque el ejército estadounidense no ha emitido detalles oficiales sobre el despliegue ni el uso de aeronaves, fuentes citadas por The Wall Street Journal indican que al menos 15 buques de guerra de EE. UU. Forman parte de la operación. Por su parte, los aliados de la OTAN se han negado a participar en el bloqueo.
Reacciones internacionales y tensiones diplomáticas
La respuesta global ha sido dividida. China ha calificado el bloqueo de los puertos iraníes como una acción «irresponsable y peligrosa». En contraste, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, manifestó su apoyo a la medida, al tiempo que reafirmó su compromiso de continuar las operaciones en Líbano antes de las conversaciones de paz previstas en Washington sobre dicho conflicto.
En Irán, la reacción ha sido de confrontación. El 13 de abril, en la Plaza de la Revolución Islámica en Teherán, se instaló una valla publicitaria con mensajes en farsi que aseguraban que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado y que el Golfo Pérsico es su «terreno de caza».
Impacto económico y riesgos globales
El inicio del bloqueo ha disparado las preocupaciones sobre el suministro de petróleo y el impacto en la economía mundial, elevando el temor por un posible incremento en los precios del gas. Analistas describen la situación actual entre Irán y Estados Unidos como un «juego del gallina» económico que ha entrado en una fase peligrosa.
Asimismo, el escenario regional se mantiene complejo, coincidiendo con la conclusión de las conversaciones mediadas por Estados Unidos entre Líbano e Israel.
