El expresidente brasileño Jair Bolsonaro regresó a prisión el jueves 1 de enero de 2026, tras más de una semana de hospitalización en Brasilia, según informaron fuentes locales. La Corte Suprema rechazó su solicitud de arresto domiciliario por motivos de salud, mientras cumple una pena considerable por intento de golpe de Estado en 2022.
El exmandatario, de 70 años, abandonó la clínica privada DF Star, donde había sido ingresado el 24 de diciembre y operado de una hernia inguinal el día de Navidad, para regresar a su celda en un edificio de la policía federal en Brasilia. Su salida del hospital se produjo pocas horas después de la decisión de la Corte Suprema.
Rechazo de la Corte Suprema
La máxima instancia judicial determinó que el estado de salud de Jair Bolsonaro no justificaba una detención en su domicilio. “A diferencia de lo que afirma la defensa, el estado de salud de Jair Messias Bolsonaro no se ha agravado”, dictaminó Alexandre de Moraes, influyente magistrado de la Corte Suprema, en una resolución publicada el jueves.
Los abogados del ex presidente argumentaron, por el contrario, que un regreso a prisión implicaba un “riesgo concreto de agravamiento repentino” de su estado de salud. Alegaron sus numerosas patologías, relacionadas con las secuelas del atentado con cuchillo del que fue víctima en 2018 durante la campaña electoral, y las múltiples cirugías a las que ha sido sometido desde entonces.
