El primer ministro canadiense, Mark Carney, reconoció que su gobierno evaluó el riesgo de una acción militar por parte de Estados Unidos, calificando la posibilidad como un riesgo extremo. Las declaraciones se conocen en medio de un profundo deterioro diplomático marcado por la suspensión de negociaciones comerciales y el intercambio de aranceles entre ambos países.
La posibilidad de un conflicto armado entre vecinos tradicionalmente cercanos ha dejado de ser un ejercicio puramente teórico en las discusiones internas de Ottawa. En una entrevista concedida a The New York Times, el primer ministro canadiense, Mark Carney, admitió que su administración examinó esta eventualidad tras las repetidas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la idea de incorporar a Canadá como el estado 51.
Carney restó probabilidades inmediatas a la hipótesis, pero defendió la necesidad de estudiar escenarios de baja probabilidad pero de alto impacto. Es simplemente gestión de riesgos. No es el escenario base, pero sería irresponsable no prepararse
, declaró el mandatario, quien evitó profundizar en los detalles específicos de dicho análisis interno.
Antecedentes de defensa y modelos tácticos ante una invasión hipotética
El reconocimiento oficial por parte del gobierno canadiense coincide con revelaciones previas difundidas en enero, las cuales señalaban que las Fuerzas Armadas del país elaboraron un modelo teórico para responder a una invasión estadounidense por primera vez en aproximadamente un siglo. Dicho ejercicio militar no constituía un plan operacional activo, pero estimaba que, ante la marcada superioridad de las fuerzas de Washington, Canadá perdería sus posiciones principales en cuestión de días y tendría que recurrir a la guerra irregular.

Los cálculos internos del modelo contemplaban tácticas de resistencia asimétrica, como emboscadas, sabotajes, ataques con drones y operaciones de pequeñas unidades integradas por militares o civiles armados, inspirándose en métodos observados en conflictos recientes como el de Afganistán. Esta disparidad militar resulta evidente al observar los recursos de ambas naciones: Estados Unidos cuenta con más de dos millones de efectivos activos y en reserva frente a los menos de 200,000 de Canadá, además de poseer 65 submarinos militares en comparación con los cuatro que opera la flota canadiense.
Creo que en estos cargos uno tiene la responsabilidad de analizar riesgos extremos. Eso es simplemente gestión de riesgos. No es el escenario base, pero sería irresponsable no prepararse.
Mark Carney, primer ministro de Canadá
Escalada arancelaria y fricciones comerciales en el peor momento diplomático
El análisis de riesgos en materia de defensa ocurre en paralelo a la peor crisis en las relaciones bilaterales de las últimas décadas. Tras la interrupción de las conversaciones comerciales en agosto, Washington impuso aranceles del 50 % a productos canadienses equivalentes a 27.600 millones de dólares canadienses. En respuesta, Ottawa implementó el pasado 8 de septiembre gravámenes que oscilan entre el 15 % y el 50 % sobre un volumen equivalente de importaciones procedentes de Estados Unidos.

Pese a la tensión económica, Carney aseguró que mantiene canales de diálogo abiertos con la Casa Blanca.
Estrategia de diversificación y reducción de la dependencia estratégica
Como resultado de la dependencia económica excesiva señalada por el propio ejecutivo durante las últimas cuatro décadas, Ottawa aceleró una directriz orientada a diversificar sus vínculos tecnológicos, de defensa y comerciales con Europa y otros socios internacionales.
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