Pierina Paganelli fue víctima de un ataque brutal con 29 lesiones, infligidas repetidamente durante aproximadamente veinte segundos. La víctima, según el testimonio del médico forense Loredana Buscemi, quien realizó la autopsia, opuso resistencia a su agresor, enfrentándolo directamente. La pericia, presentada ayer ante el Tribunal de Asalto, detalló la ubicación, características y gravedad de las lesiones.
Según Buscemi, dos lesiones fueron particularmente significativas. Una de ellas, incompatible con la vida, afectó la región clavicular derecha, dañando el pulmón, la pared externa del corazón y las paredes anterior y posterior de la aorta intratorácica. Sin embargo, otra lesión, localizada en la región craneal, fue objeto de especial atención durante el interrogatorio. Esta herida sugiere que el agresor era considerablemente más alto que la víctima, quien medía 159 centímetros. El golpe, descendente, indica una diferencia de altura significativa, aunque el médico forense aclaró que no se puede determinar una estatura precisa. Podría haber medido 1.85 metros, o incluso más o menos, pero definitivamente superaba los 1.60 o 1.70 metros.
Los abogados Riario Fabbri y Andrea Guidi cuestionaron si Pierina pudo haberse encogido durante el ataque, reduciendo su estatura. Buscemi respondió que es posible que se produjeran movimientos de flexión y torsión del tronco, pero que no se puede determinar si la herida en la cabeza fue infligida al inicio de la agresión o cuando la víctima estaba en una posición encogida como consecuencia de otros golpes. No obstante, afirmó que el golpe en la cabeza se produjo mientras Pierina aún estaba de pie, antes de recibir el golpe mortal que la hizo desplomarse.
Francesco Zuppiroli
