Lo que durante mucho tiempo fue una vulnerabilidad distante para India se ha transformado repentinamente en una crisis con consecuencias directas para 1.400 millones de personas.
Impacto de la crisis energética y alimentaria
La profundización de la crisis de combustible, derivada de la guerra en Irán, ha provocado una grave escasez de gas y un aumento sostenido en los precios de los alimentos. Esta situación ha hecho que el costo de vida sea insostenible para muchos trabajadores migrantes en las ciudades, quienes ahora se ven obligados a abandonar los centros urbanos al no poder costear la alimentación básica.
El éxodo de los trabajadores migrantes
En la capital, Delhi, el impacto es crítico. Un ejemplo de esta situación es el de Raju Prasad, de 35 años, quien junto a su esposa y sus cinco hijos ha dejado la ciudad para regresar a su aldea en Gorakhpur, Uttar Pradesh.
La familia de Prasad trabajaba como recolectores de residuos durante jornadas de 10 horas, percibiendo un salario de aproximadamente 500 rupias diarias. A pesar de sus esfuerzos por construir un futuro más seguro y escolarizar a sus hijos, la crisis actual ha reducido su lucha a la supervivencia básica.
Según relató Prasad, la familia agotó su último cilindro de gas hace 15 días y, aunque intentaron subsistir recolectando leña, la falta de recursos y el hambre de sus hijos los obligaron a abandonar la capital, ya que permanecer en la ciudad representaba un riesgo para la vida de los menores.
Sigue leyendo
