Estados Unidos decidió no participar en los próximos ejercicios anfibios a gran escala con Corea del Sur previstos para septiembre de 2026. La medida responde a la presión de la guerra en Irán sobre los recursos militares del Pentágono en Asia, en paralelo a la reducción de las maniobras Ulchi Freedom Shield ordenada por Donald Trump.
La retirada de los ejercicios anfibios Ssangyong por la crisis en Oriente Medio
El Cuerpo de Marines de Estados Unidos informó formalmente a sus homólogos en Seúl durante el pasado mes de junio que su capacidad para desplegar personal y activos durante la edición de este año de los ejercicios Ssangyong —conocidos también como Twin Dragon— estaría limitada debido a la situación en Oriente Medio, según detalló el portavoz del Cuerpo de Marines surcoreano, Han Seung-jeon. La cancelación se confirmó ante la necesidad de reasignar recursos militares estadounidenses hacia los escenarios de conflicto actuales.
Esta reubicación de activos tácticos reavivó las dudas entre los socios regionales sobre la sostenibilidad de los compromisos de defensa a largo plazo de Washington en el continente asiático.
Ulchi Freedom Shield y el recorte ordenado por la Casa Blanca
En paralelo a la anulación de los ejercicios anfibios de septiembre, las maniobras conjuntas anuales Ulchi Freedom Shield sufrieron un recorte drástico en su calendario. El Estado Mayor Conjunto surcoreano anunció que los entrenamientos, que movilizan a unos 18.000 soldados surcoreanos para reforzar la preparación defensiva frente a las amenazas norcoreanas, finalizaron de manera anticipada el 21 de agosto de 2026 en lugar del 27 de agosto previsto inicialmente, a sugerencia directa de la parte estadounidense.

La decisión sobre el acortamiento de las maniobras partió de una orden directa emitida por el presidente estadounidense, Donald Trump, a través de su cuenta en la plataforma Truth Social. El mandatario republicano justificó la medida al señalar los elevados costos de los ejercicios y su postura frente a Pionyang. Al respecto, Trump afirmó que había ordenado al secretario de Guerra, Pete Hegseth, reducir sustancialmente
los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos con Corea del Sur y aludió a que mantenía una muy buena relación con Kim Jong Un, el líder de Corea del Norte.

El presidente estadounidense declaró en las redes sociales que las maniobras enviaban una señal totalmente inapropiada y hostil a un país que, desde que Donald J. Trump ha sido presidente, no había sido amenazante y se había mostrado respetuoso. El mandatario añadió que se enteró de la celebración de los ejercicios cuando ya era demasiado tarde para cancelarlos
por completo, lo que motivó la orden de recortar su duración de los 11 días inicialmente programados a una conclusión anticipada el 21 de agosto.
Implicaciones diplomáticas y el rechazo de Seúl a la petición sobre Irán
La decisión presidencial de restar alcance a la cooperación militar con Corea del Sur se entrelazó públicamente con tensiones diplomáticas relativas al conflicto de Oriente Medio. Donald Trump reveló que recientemente había solicitado al presidente de Corea del Sur que su país se uniera a los esfuerzos de Estados Unidos para la desnuclearización
de Irán, una propuesta que, según el líder estadounidense, fue rechazada por Seúl con una respuesta de «¡No gracias!».

Esta divergencia generó un clima de incertidumbre entre los aliados asiáticos de Washington, coincidiendo además con el cierre de un plazo de 60 días para conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán que concluyó sin acuerdos concretos. Analistas como Jeremy Chan, de Eurasia Group, advirtieron que estas decisiones alimentan un escepticismo creciente en la región sobre la fiabilidad de las garantías de seguridad estadounidenses. Mientras tanto, el Pentágono defendió que los ejercicios Ulchi Freedom Shield, a pesar de haber sido sustancialmente reducidos, lograron preservar la preparación esencial y cumplieron con los objetivos de entrenamiento previstos.
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