El jefe del ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, y el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, mantuvieron contactos este domingo 23 de agosto de 2026 para reactivar los diálogos directos con Estados Unidos y estabilizar la seguridad en Asia Occidental, en medio de renovadas tensiones regionales.
Las gestiones diplomáticas entre Islamabad y Teherán para retomar las conversaciones con Washington
La diplomacia regional se mueve a contrarreloj.
Fuentes del gobierno paquistaní adelantaron a Anadolu que Munir, quien ha estado activamente involucrado en el proceso de mediación, tiene previsto viajar a Teherán en los próximos días como parte del último intento para reiniciar los diálogos directos, aunque no hubo un anuncio oficial del viaje por parte del gobierno o del ejército de Pakistán. Pakistán y Catar han asumido un papel protagónico como mediadores tras el vencimiento del plazo de 60 días fijado para alcanzar un acuerdo definitivo que pusiera fin al conflicto, y Pakistán ha actuado como un mediador clave entre Irán y Estados Unidos a lo largo de la guerra, manteniendo estrecho contacto con ambas partes.
Desencuentros en torno a las negociaciones y el control del estrecho de Ormuz
La urgencia de estas gestiones contrasta con la fricción pública entre Washington y Teherán. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One el inicio de una nueva ronda de conversaciones con Irán en la tarde de un lunes, reiterando la supuesta suspensión de un ataque contra la República Islámica después de que las partes hubieran alcanzado un acuerdo para la reapertura del estrecho de Ormuz. El mandatario, quien ya había anunciado la suspensión de la ofensiva a través de Truth Social, aseguró que habría sido el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial y que habría sido desastroso para ellos, añadiendo que lo que estaban haciendo en ese momento era hablar con ellos en forma de negociaciones y que eso comenzaba al día siguiente por la tarde.
Trump afirmó que se lo habían pedido Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar e Irán, y que la razón por la que pidieron cancelarlo es que creen que hay un acuerdo sobre Ormuz y luego habrá un acuerdo sobre la desnuclearización de Irán. Sin embargo, horas después de que el ministerio de Exteriores iraní negase la existencia de negociaciones, el mandatario republicano publicó un mensaje molesto afirmando que el liderazgo iraní era increíblemente hipócrita y engañoso, agregando que pedían una reunión y que algunos dirían que hasta la suplicaban, mientras las conversaciones comenzaban y luego decían, abierta y orgullosamente, que no estaban teniendo ninguna discusión, que no se estaba hablando de nada y que solo estaban tratando con Omán. En el mismo comunicado, el líder de la Casa Blanca hizo referencia al control de la Marina de los Estados Unidos sobre Ormuz, denominado por él un muro de acero de los Estados Unidos, señalando que nada llegaba a Irán a menos que ellos lo permitieran, y que nada llegaría a menos que se alcanzara un acuerdo o una rendición total.
Sin embargo, la respuesta oficial desde Teherán fue de rechazo absoluto.
Ismail Bagaei, portavoz del ministerio de Exteriores iraní, declaró que actualmente no tenían negociaciones con Estados Unidos.
Fuentes del equipo negociador iraní consultadas por la agencia semioficial Fars calificaron las afirmaciones de falsas, recibiendo también el desmentido de responsables militares bajo el anonimato, y añadieron que mientras continuaran los actos hostiles y maliciosos de Estados Unidos, el estrecho seguiría cerrado. Por su parte, la Casa Blanca criticó con dureza la postura de la administración iraní y defendió la presión ejercida por la Marina estadounidense en la zona, recordando el jueves una intensa oleada de ataques
llevada a cabo por EE.UU. contra Irán en represalia a los ataques perpetrados el martes por Teherán contra bases estadounidenses en Jordania.
Un pulso marcado por la fractura del memorando y la urgencia mediadora
El telón de fondo de este nuevo pulso diplomático incluye el colapso del memorando de entendimiento que ambas potencias habían suscrito el 17 de junio, un acuerdo que el líder republicano dio por finalizado tres semanas atrás para frenar una guerra que comenzó el 28 de febrero. Aquel pacto inicial de negociaciones hacia un acuerdo final se estancó debido a desacuerdos sobre garantías de seguridad y libertad de navegación a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del mundo para suministros de energía global y comercio.

Las hostilidades escalaron de manera significativa entre el 8 y el 24 de julio, periodo en el que Washington e Irán intercambiaron ataques militares, con Washington lanzando ataques contra objetivos dentro de Irán y Teherán respondiendo mediante ataques a instalaciones y equipos militares de EE.UU. en varios países árabes, incluidos Jordania, Baréin y Kuwait. Con el canal de comunicación directo roto y las posturas oficiales distanciadas, la visita que el jefe militar paquistaní prepara a Teherán se perfila como la vía principal para evitar una nueva espiral de confrontación en West Asia.
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