La proporción de recién nacidos que se quedan sin la inyección preventiva de vitamina K aumentó de manera marcada en Estados Unidos entre 2017 y 2025, un rechazo que coincide con un incremento notable en los episodios de sangrado grave en lactantes, según dos estudios publicados en el mes de noviembre de 2026 en las revistas JAMA y JAMA Pediatrics.
El aumento del rechazo a la vitamina K en hospitales de Estados Unidos
Los datos analizados en una de las investigaciones, que examinó registros de más de 5,2 millones de infantes nacidos entre 2017 y 2025, revelan que el porcentaje de bebés que no recibieron la vitamina K al nacer se duplicó con creces al pasar del 3,1% al 6,8%.
En paralelo, otro equipo de investigadores analizó expedientes electrónicos de salud de más de 11 millones de niños nacidos entre 2017 y 2025. El estudio, publicado en JAMA Pediatrics y liderado por Elizabeth Wolf, del Children’s Hospital of Richmond at VCU, documentó que la tasa de deficiencia de vitamina K creció un 216%, mientras que los casos de sangrado por deficiencia de vitamina K aumentaron un 347%.

Los investigadores analizaron expedientes clínicos electrónicos de más de 11 millones de infantes nacidos en el país norteamericano en dicho periodo, utilizando también datos respaldados por redes como Epic Cosmos para evaluar las tendencias a lo largo de múltiples años. Steven Woolf, profesor de medicina familiar y salud poblacional en la Universidad de la Mancomunidad de Virginia y coautor de la investigación en JAMA Pediatrics, advirtió sobre la falta de precedentes en las complicaciones observadas.
Riesgo superior de hemorragias cerebrales y consecuencias a largo plazo
Los lactantes que no recibieron el suplemento mostraron un riesgo un 47% mayor de sufrir episodios de sangrado durante sus primeros seis meses de vida en comparación con aquellos que sí obtuvieron la inyección intramuscular. Además, el riesgo de hemorragia dentro del cráneo se duplicó con creces para los no vacunados.
Los especialistas recuerdan que los recién nacidos presentan niveles deficientes de este nutriente debido a una transferencia placentaria ineficiente y a la baja concentración de la vitamina en la leche materna. La administración de una dosis única tras el nacimiento es el estándar clínico en Estados Unidos desde 1961 para prevenir cuadros graves como la hemorragia intracraneal.
El doctor Scott Hadland, pediatra en el Mass General Brigham for Children, advirtió sobre las secuelas que arrastran algunos pacientes infantiles que sobrevivieron a hemorragias severas tempranas, tales como complicaciones a largo plazo por hemorragia cerebral severa.

Heather Burris, coautora del estudio, neonatóloga en el CHOP y profesora de pediatría en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, aportó su perspectiva junto a otros especialistas clínicos preocupados por la caída en la cobertura profiláctica.
El doctor Steven Woolf, epidemiólogo de la Virginia Commonwealth University y coautor de la investigación publicada en JAMA Pediatrics, señaló que el incremento en las complicaciones coincide con un fenómeno de desconfianza hacia las instituciones sanitarias que se intensificó tras la pandemia de COVID-19 y la propagación de dudas en torno a las intervenciones neonatales, según reportó HuffPost.
Factores detrás de la caída en la cobertura sanitaria
Elizabeth Wolf señaló que el incremento en las complicaciones coincide con un fenómeno de desconfianza hacia las instituciones sanitarias que se intensificó tras la pandemia de COVID-19, el aumento de la reticencia a las vacunas y la creciente inquietud parental sobre las intervenciones en recién nacidos.
Por su parte, un análisis exclusivo elaborado por la empresa de datos de salud Truveta para Reuters mostró que el rechazo a la vitamina K aceleró su ritmo durante la primera mitad del año, registrando un repunte superior al 57% entre enero y junio de 2026 en todo el territorio estadounidense.

Ante la falta de un registro federal exhaustivo por parte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre las negativas a recibir esta profilaxis, organizaciones médicas y portavoces sanitarios han solicitado mayor claridad y consistencia en los mensajes públicos sobre los beneficios de la administración de vitamina K para los recién nacidos.
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