Un ingeniero de OpenAI de 35 años y nacionalidad saudí, Abdulrahman Alfozan, fue detenido por el FBI el pasado 9 de octubre de 2026 tras presuntamente ocultar un dispositivo de grabación de 14 dólares detrás de un televisor en una sala de conferencias ejecutiva de la sede central de la empresa en San Francisco.
La detención de Abdulrahman Alfozan y el hallazgo del dispositivo espía en OpenAI
El caso salió a la luz pública cuando personal de seguridad de OpenAI descubrió el aparato el 30 de septiembre de 2026. El aparato estaba conectado a un puerto USB en la parte posterior de un monitor de pared dentro de una sala de conferencias ejecutiva de la compañía, envuelto en papel higiénico.
La empresa creadora de ChatGPT notificó de inmediato a las autoridades federales. El Departamento de Justicia de Estados Unidos identificó al sospechoso como Abdulrahman Alfozan, residente legal en el país desde septiembre de 2020 e incorporado al equipo de productos de la firma tecnológica en julio de 2025.
Según declaró el director del FBI, Kash Patel, Abdulrahman Alfozan presuntamente ocultó un dispositivo de grabación encubierto dentro de la sala de conferencias ejecutiva de su empleador para capturar en secreto comunicaciones confidenciales sobre la tecnología de superinteligencia de la empresa.

Tras el hallazgo inicial, la compañía dirigida por Sam Altman utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para analizar el dispositivo y rastrear su origen. De acuerdo con The Hacker News, el aparato utilizado fue un microcontrolador Seeed Xiao ESP32-S3 Sense. Este componente se comercializa en línea por 14 dólares en el sitio del fabricante y por 24 dólares en Amazon, según detallan los registros de Tom’s Hardware.
Las consultas a los chatbots y los preparativos para la grabación clandestina
La investigación del FBI detalla que el ingeniero planificó la operación con ayuda de herramientas de inteligencia artificial. Entre el 24 y el 30 de septiembre de 2026, se enviaron múltiples instrucciones a una cuenta de ChatGPT vinculada a su esposa. Los requerimientos incluían una grabadora de audio continua
, además de funciones para descargar/eliminar grabaciones
y cifrar la tarjeta de memoria SD.
Semanas antes de instalar el aparato, Alfozan consultó a un agente de productividad interno de OpenAI para averiguar qué salas de reuniones albergaban a más de seis personas y dónde se reunían los directivos con socios externos. The Register documenta que el acusado seleccionó una sala restringida a ejecutivos y asistentes, donde se debatían temas estratégicos y comerciales clave.
Las cámaras de seguridad instaladas posteriormente en la sala captaron al ingeniero examinando el área. Aol reseñó que la imagen de Alfozan asomándose detrás del televisor generó una ola de reacciones y memes en redes sociales. Paralelamente, los agentes federales hallaron un segundo dispositivo idéntico dentro de una bolsa que el extrabajador había dejado desatendida en la sala de impresoras.
La postura de la compañía tecnológica ante las acusaciones federales
OpenAI confirmó que el ingeniero fue despedido de inmediato tras identificarlo como el presunto responsable. A pesar de la gravedad del caso, la empresa señaló que no existen indicios de que el extrabajador haya accedido de manera indebida o exfiltrado pesos de modelos, código fuente o datos de clientes.
CNet subraya que este episodio representa un caso de presunto espionaje industrial en un laboratorio de inteligencia artificial. William Pernik, abogado defensor de Alfozan, calificó los cargos como totalmente ajenos al historial de su cliente y pidió no emitir juicios precipitados basados en su nacionalidad.

Si es hallado culpable del cargo de utilizar o intentar utilizar un dispositivo electrónico para interceptar comunicaciones orales, Alfozan enfrenta una pena máxima de cinco años de prisión y una multa de 250,000 dólares, según el expediente judicial del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California.
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