Científicos han descubierto un “interruptor” oculto que controla la longevidad, según investigaciones recientes. El estudio, realizado por el Salk Institute, identificó una molécula llamada NR2F6 que desempeña un papel crucial en la regulación de la duración de la vida en diversas especies, incluyendo ratones.
La NR2F6, un factor de transcripción, influye en la expresión de genes relacionados con la longevidad. Al manipular los niveles de esta molécula en ratones, los investigadores lograron extender su vida útil hasta en un 30%. Este hallazgo sugiere que la NR2F6 podría ser un objetivo terapéutico prometedor para el desarrollo de intervenciones que promuevan una vida más larga y saludable en humanos.
El equipo de investigación descubrió que la NR2F6 actúa como un regulador maestro de la función mitocondrial, que es esencial para la producción de energía en las células. A medida que envejecemos, la función mitocondrial tiende a deteriorarse, lo que contribuye al declive general del organismo. Al mejorar la función mitocondrial a través de la NR2F6, los científicos pudieron contrarrestar algunos de los efectos negativos del envejecimiento.
Los resultados del estudio, publicados en la revista Aging, abren nuevas vías para la investigación en el campo del envejecimiento y la búsqueda de estrategias para prolongar la vida humana. Si bien se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos en humanos, el descubrimiento de la NR2F6 representa un avance significativo en la comprensión de los mecanismos biológicos que subyacen al proceso de envejecimiento.
La investigación fue liderada por el profesor Reuben Shaw del Salk Institute.
