Gritos de desesperación interrumpieron la tranquilidad de una mañana de invierno. Pocos vehículos circulaban por las calles, la ciudad se movía lentamente, como suele ocurrir antes de recibir el nuevo año. Vecinos de los edificios de viviendas sociales de la vía Bernardo Tolomei relataron haber escuchado las alarmadas voces.
Muchos se encontraban en el trabajo, otros aún dormían. Algunos residentes, de más edad, no se percataron de la tragedia ocurrida en la vivienda ubicada casi al final del porticado, donde Luna Falchi había vivido durante los últimos meses. Luna, de 26 años, había cumplido años el pasado 25 de octubre. Se había graduado en el Instituto Caselli y actualmente trabajaba en una pizzería de la ciudad. Era una joven con múltiples intereses y un gran amor por la vida, con planes de construir un futuro. Se caracterizaba por su pasión por los animales, especialmente por los gatos y, más recientemente, por su perra Cuba, una bull terrier de seis años de pelaje plateado. En su perfil de Instagram, había publicado una emotiva foto con Cuba en julio de 2021, acompañada del mensaje: “Bienvenida, pequeña Cuba”. La red social está llena de imágenes de ambas, con la dedicatoria: “El amor de mi vida eres tú”. Eran inseparables.
La madre de Luna fue quien encontró el cuerpo sin vida de su hija al entrar en la vivienda ayer, poco antes de las 11 de la mañana. Luna no respondía y, al parecer, no la habían visto desde el viernes, día de Santo Esteban. Desafortunadamente, ya no había nada que hacer por Luna. A pesar de la rápida llegada de una ambulancia y los esfuerzos de los paramédicos por reanimarla, el resultado fue infructuoso. Las fuerzas del orden se personaron de inmediato en el lugar, con una patrulla policial seguida por agentes de la brigada móvil.
No se observaron signos de forcejeo en la puerta del apartamento, al menos desde el exterior. Sin embargo, la vivienda está acordonada con cinta blanca y roja, ya que ha sido sellada por la fiscalía, que ha iniciado una investigación. Un cartel indica que el lugar está “a disposición de la autoridad judicial” y advierte que no se deben retirar los sellos. Aunque se baraja la posibilidad de una muerte natural, se considera más probable que un repentino malestar haya impedido a Luna pedir ayuda.
La autopsia, ordenada por el fiscal sustituto Niccolò Ludovici, será clave para esclarecer las circunstancias de la muerte de esta joven de 26 años, llena de vitalidad. El fiscal se trasladó ayer por la mañana al lugar de los hechos para examinar la vivienda y el cuerpo, acompañado por el médico forense, quien realizó una evaluación exhaustiva de la situación. Los agentes de la policía científica permanecieron durante mucho tiempo en el interior de la vivienda, recogiendo pruebas meticulosamente. Además de la autopsia, se analizará el teléfono móvil de Luna para reconstruir sus últimos contactos y se escucharán testimonios de personas cercanas a ella. La perra Cuba permaneció encerrada en la vivienda junto a su dueña. Para evitar que fuera trasladada a un refugio de animales, un vecino, que solía pasearla cuando Luna estaba trabajando, se hizo cargo de ella.
En el barrio de Acquacalda, pocos conocían a Luna, aunque algunos la veían ocasionalmente paseando a su bull terrier, con su cabello pelirrojo. Sin embargo, todos los vecinos se mostraron consternados por la tragedia. “No se puede morir a los 26 años”, lamentaron. Una vecina, que no la conocía personalmente, expresó: “No sé quién era, leí la noticia en internet. Tenía la edad de mi hija”. Quienes la conocían la describieron como “una joven de gran corazón, una chica excelente”.
