Empresas listadas en Nasdaq optan por cumplir leyes locales y evitan parcialmente regulaciones corporativas de EE.UU.: ¿qué implica para su operatividad?
Empresas con acciones en la bolsa de valores Nasdaq están eligiendo ajustarse a las leyes de sus países de origen en lugar de cumplir con ciertos requisitos de gobierno corporativo de Estados Unidos, una decisión que, según fuentes del sector, busca flexibilizar sus operaciones. Este enfoque permite a las compañías adaptar sus estructuras a marcos regulatorios locales, aunque implica navegar diferencias significativas en estándares de transparencia y responsabilidad.
La estrategia de priorizar normativas locales —en lugar de adoptar íntegramente las reglas de Nasdaq, como la exigencia de diversidad en juntas directivas o reportes de sostenibilidad— se presenta como un beneficio operativo. Según análisis de expertos en mercados financieros, esta opción reduce costos de cumplimiento y acelera procesos internos al alinearse con marcos legales ya conocidos por las empresas. Sin embargo, también genera interrogantes sobre cómo estos cambios afectarán la confianza de inversionistas, especialmente aquellos con expectativas basadas en estándares globales.
¿Por qué las empresas eligen este camino?
La decisión responde a un cambio en la prioridad regulatoria: mientras Nasdaq mantiene exigencias como la inclusión de mujeres en juntas directivas (requisito desde 2022 para empresas listadas), algunas compañías optan por excepciones bajo leyes nacionales que, en ciertos casos, eximen de cumplir con estos puntos. Por ejemplo, empresas asiáticas o europeas pueden argumentar que sus marcos legales locales ya superan —o difieren radicalmente— de los requisitos estadounidenses, justificando así la adaptación selectiva.
Un caso relevante es el de firmas con sede en jurisdicciones donde la gobernanza corporativa está regulada por códigos locales, como el Código de Gobierno Corporativo de Corea del Sur o las directrices de la UE sobre responsabilidad social empresarial. Estas normativas, en algunos aspectos, coinciden o superan los estándares de Nasdaq, lo que permite a las empresas evitar duplicidades sin perder credibilidad en sus mercados de origen.
¿Qué riesgos enfrenta esta estrategia?
Aunque la flexibilidad operativa es un beneficio inmediato, la estrategia conlleva desafíos. Inversionistas institucionales, especialmente fondos con sede en EE.UU., podrían revaluar su exposición a estas empresas si perciben un menor alineamiento con prácticas globales de transparencia. Además, en un contexto de creciente escrutinio sobre gobernanza ESG, la decisión podría generar cuestionamientos sobre el compromiso real de estas compañías con estándares internacionales.

Según datos de la Securities and Exchange Commission (SEC), alrededor del 30% de las empresas extranjeras listadas en Nasdaq han solicitado excepciones a regulaciones específicas en los últimos dos años, un indicador de que esta tendencia está ganando terreno. Sin embargo, la SEC ha rechazado algunas peticiones cuando considera que las leyes locales no garantizan un nivel equivalente de protección a accionistas.
¿Cómo afecta esto a los mercados?
El impacto en los mercados depende de dos factores clave: la percepción de los inversionistas y la capacidad de Nasdaq para equilibrar flexibilidad y estándares. Si las empresas logran demostrar que sus marcos locales son tan robustos o más exigentes que los de EE.UU., podrían mantener el acceso a capital sin perder atractivo. No obstante, un desalineamiento excesivo podría llevar a una reclasificación de riesgos por parte de agencias calificadoras o fondos de inversión.
En el corto plazo, esta estrategia podría beneficiar a empresas con operaciones en mercados emergentes, donde los costos de cumplimiento con regulaciones extranjeras son elevados. Sin embargo, a largo plazo, la sostenibilidad del modelo dependerá de si los inversionistas valoran más la flexibilidad operativa que la uniformidad regulatoria.
