Una severa ola de calor estival y la escasez de precipitaciones han reducido los caudales de los ríos en Europa y Estados Unidos, provocando una mortandad masiva de peces por el aumento de las temperaturas del agua y los bajos niveles de oxígeno disuelto, según informaron las autoridades y las federaciones de pesca.
Temperaturas récord en el río Potomac y el impacto en la fauna acuática
La ola de calor registrada a principios de julio en la costa este de Estados Unidos elevó la temperatura del río Potomac, al norte de Little Falls en Maryland, hasta niveles sin precedentes desde que comenzaron los registros en 1988, según indicaron los datos oficiales.
Este incremento térmico desencadenó una mortandad masiva de peces que afectó a lo largo de casi 22 kilómetros (14 millas) entre Whites’s Ferry y Violette’s Lock, en el condado de Montgomery. La mayoría de los ejemplares hallados correspondían a especies de mojarras de hocico rojo. Los científicos explicaron que el calor extremo redujo drásticamente la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, provocando condiciones letales para la fauna, mientras las autoridades confirmaron que no se detectaron indicios de vertidos químicos o contaminación en la zona.
Restricciones de agua y ríos bajo mínimos en Francia
En Europa, la situación climática ha colocado a 99 de los 101 departamentos de Francia bajo restricciones de agua, con un estado de declaración de emergencia en 58 de ellos. El ministerio para la transición ecológica indicó que casi un tercio de las estaciones de control fluvial registraron los niveles más bajos de los últimos 20 años, mientras que una cuarta parte de los cursos de agua más pequeños se han secado por completo.
El río Loira, el más largo del país, ha descendido hasta mínimos históricos, reduciendo el caudal de algunos de sus ramales a un hilo de agua entre bancos de arena. Por su parte, el Sena en París se mantiene con aportes artificiales desde embalses situados aguas arriba en Champaña y Borgoña, una medida preventiva adelantada un mes respecto a lo habitual.
Voluntarios movilizados para rescatar salmones y truchas
Ante la gravedad de la crisis, equipos de voluntarios y pescadores locales han comenzado labores de rescate de la fauna piscícola en diversos cauces. En el río Odet, en Bretaña, el pescador y representante de la federación de pesca de Finistère, Mathieu Le Bouter, junto a una docena de colaboradores, captura truchas y salmones jóvenes para trasladarlos en tanques de agua oxigenada hacia zonas más bajas del río donde los afluentes incrementan el caudal.
Mathieu Le Bouter, de la federación de pesca de Finistère, señaló que la situación era catastrófica, mucho peor de lo que pensaban.
Le Bouter advirtió que la combinación de temperaturas elevadas y la falta de oxígeno asfixia el entorno acuático, volviendo el escenario letal para los peces migratorios. En la misma línea, Claude Roustan, presidente de la federación nacional de pesca, denunció que los ríos sufren tanto por la sequía como por la extracción excesiva de agua destinada al riego de cultivos.
Polémicas legislativas y perspectivas meteorológicas adversas
El Parlamento francés aprobó una ley agraria de emergencia destinada a facilitar la construcción de tanques de almacenamiento de agua para la ganadería y la agricultura. No obstante, esta medida ha generado preocupación entre los conservacionistas, quienes sostienen que prioriza el consumo agrícola frente a la preservación ecológica y la equidad en el reparto de recursos hídricos.

Los pronósticos meteorológicos a diez días auguran la continuidad de temperaturas elevadas y ausencia de lluvias, lo que mantiene el estado de máxima alerta entre las organizaciones de protección ambiental y las autoridades encargadas de la gestión de los recursos naturales en ambas regiones.
Más sobre esto
