El mercado laboral estadounidense experimentó una contracción inesperada en febrero, con una pérdida de 92.000 empleos fuera del sector agrícola, según el informe mensual de empleo. Los economistas encuestados por Reuters habían previsto un aumento de 59.000 puestos de trabajo, cifra revisada a la baja desde las 126.000 inicialmente reportadas en enero (una estimación previa de 130.000).
La publicación de estos datos impulsó las expectativas en los mercados financieros de una posible reducción de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) en el futuro cercano. Inmediatamente después de la divulgación de las cifras, el dólar estadounidense se debilitó frente al euro, y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense disminuyeron.
Los datos del mercado laboral son un factor clave para la Fed a la hora de definir su política monetaria. La entidad ha mantenido su tasa de interés de referencia en un rango de 3,50% a 3,75% después de tres recortes consecutivos. Paralelamente, el conflicto en Irán, que estalló a finales de febrero, ha provocado un aumento en los precios del petróleo y la gasolina, generando nuevas preocupaciones inflacionarias. Sin embargo, el director del banco central, Christopher Waller, no anticipa que este incremento conduzca a una inflación persistente que requiera un cambio en las tasas de interés.
