¿Y si pudiéramos pedir a nuestras células que quemaran más calorías, sin afectar el apetito ni forzar el ejercicio, manteniendo la seguridad? Esta es precisamente la línea de investigación que están explorando científicos australianos y canadienses con una nueva generación de moléculas que se dirigen a las centrales energéticas de las células.
Publicado en la revista Chemical Science, su estudio describe un método seguro para aumentar la quema de calorías en las células modificando finamente el funcionamiento de las mitocondrias. El objetivo es ofrecer una nueva herramienta contra la obesidad y los trastornos metabólicos, sin repetir los dramas asociados a los antiguos “quemagrasas”. Un hallazgo intrigante.
¿Cómo funcionan los desacopladores mitocondriales?
Para contextualizar, el profesor asociado Tristan Rawling recuerda: «Las mitocondrias se conocen a menudo como las centrales energéticas de la célula. Transforman los alimentos que consumes en energía química, llamada ATP o adenosín trifosfato. Los desacopladores mitocondriales interrumpen este proceso, incitando a las células a consumir más grasa para satisfacer sus necesidades energéticas«, declaró el profesor Rawling de la Universidad de Tecnología de Sídney.
Resume el principio con una imagen muy clara: «Es un poco como una presa hidroeléctrica. Normalmente, el agua de la presa pasa a través de turbinas para generar electricidad. Los desacopladores actúan como una fuga en la presa, permitiendo que parte de esa energía evite las turbinas, por lo que se pierde en forma de calor, en lugar de producir energía útil«. En una versión «suave», esta fuga permanece limitada y la célula se mantiene estable.
Del DNP tóxico a los nuevos desacopladores suaves
Este enfoque no es nuevo, pero durante mucho tiempo ha estado asociado a un peligro extremo. Tristan Rawling recuerda: «Durante la Primera Guerra Mundial, trabajadores de municiones en Francia perdieron peso, tenían temperaturas elevadas y algunos murieron. Los científicos descubrieron que esto fue causado por un producto químico utilizado en la fábrica, llamado 2,4-Dinitrofenol o DNP«, explicó el profesor Rawling.
«El DNP interrumpe la producción de energía mitocondrial y aumenta el metabolismo. Se comercializó brevemente en la década de 1930 como uno de los primeros medicamentos para la pérdida de peso. Era notablemente eficaz, pero finalmente fue prohibido debido a sus graves efectos tóxicos. La dosis necesaria para la pérdida de peso y la dosis letal están peligrosamente cerca«, añadió.
En este nuevo estudio, los investigadores crearon desacopladores mitocondriales «moderados» ajustando precisamente la estructura química de las moléculas experimentales. Esta estrategia les permitió modular con precisión la intensidad con la que estas moléculas estimulan el uso de la energía celular. Así, pudieron distinguir entre compuestos experimentales que aumentaban la actividad de las mitocondrias sin dañar las células ni alterar su capacidad para producir ATP, y otros que creaban el mismo desacoplamiento arriesgado que los compuestos tóxicos más antiguos.
El resultado es una mejor comprensión del comportamiento de las moléculas más seguras. Los desacopladores mitocondriales suaves ralentizan el proceso de gasto energético a un nivel tolerable para las células, protegiéndolas de los efectos adversos.
Una vía prometedora, pero aún en fase inicial
Estos mismos «desacopladores mitocondriales suaves» redujeron el estrés oxidativo intracelular, una propiedad que podría mejorar la salud metabólica, tener efectos antienvejecimiento y proteger contra enfermedades neurodegenerativas como la demencia.
Aunque este trabajo aún se encuentra en una etapa preliminar, esta investigación podría conducir al desarrollo de una nueva generación de medicamentos contra la obesidad.
Mientras tanto, y como confirma el Dr. Laurent Chevallier en su libro «El poder fascinante de tus mitocondrias«, existen algunas claves diarias para protegerlas: una alimentación adecuada, suplementos, exposición a ciertos espectros de luz… evitando múltiples sustancias tóxicas del medio ambiente. Pequeñas medidas para obstaculizar su disfunción, fuente de bajo rendimiento y múltiples enfermedades.
