La votación del Senado de Estados Unidos sobre la Clarity Act quedó aplazada hasta septiembre después de que los demócratas bloquearon un acuerdo de tiempo antes del receso de agosto.
El bloqueo demócrata y el calendario del Senado en septiembre
El Congreso estadounidense cerró sus sesiones previas al receso de agosto sin someter a votación la esperada normativa de activos digitales. La votación de la CLARITY Act se ha pospuesto hasta septiembre después de que los legisladores demócratas del Senado negaran el consentimiento necesario para aprobar un acuerdo de agenda exprés antes de las vacaciones parlamentarias.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, confirmó que el marco regulatorio tendrá que esperar. Thune afirmó, según la cobertura recogida por plataformas especializadas, que los demócratas insistieron en que no hubiera voto sobre la ley Clarity y añadió que la iban a poner en agenda apenas regresaran en septiembre.

Bajo los procedimientos de la cámara alta, la medida necesita 60 votos para avanzar y superar los obstáculos procesales. Thune tiene la opción de presentar una moción de cierre para fijar un debate definitivo. Si utiliza este recurso antes de que concluya el receso, el primer voto de procedimiento podría celebrarse el martes 15 de septiembre. De lo contrario, si la maniobra ocurre al reanudarse las actividades legislativas, la sesión inicial se trasladaría al miércoles 16 de septiembre.
El nudo ético y las tensiones sobre los negocios de la familia Trump
Detrás de la parálisis legislativa no existen discrepancias estrictamente técnicas sobre el articulado de la ley, sino profundas divisiones políticas. Diversas fuentes parlamentarias señalan que el principal escollo radica en la redacción de una provisión ética dirigida a fiscalizar los ingresos derivados de criptomonedas, un punto que afecta de forma directa al expresidente Donald Trump, quien declaró ganancias superiores a 1 billion de dólares procedentes de sus iniciativas digitales en 2025.

A pesar de que el legislador republicano había alcanzado un entendimiento previo con la senadora Cynthia Lummis, sectores demócratas y algunos republicanos como Thom Tillis manifestaron reparos jurídicos. Como respuesta, Tillis y el senador Ruben Gallego elaboraron una contrapropuesta enviada a la Casa Blanca que obligaría a los funcionarios públicos a desinvertir si su participación supera 1 millón de dólares y abarca al menos el 10% del valor de la empresa. Hasta el cierre de las sesiones, el Ejecutivo no ofreció una respuesta pública al texto.
Elizabeth Warren, senadora de Estados Unidos, señaló que el proyecto constituía una puerta abierta para que los criminales movieran dinero.
La senadora Elizabeth Warren encabezó las críticas contra el proyecto impulsado por el comité, calificándolo como un peligro para el blanqueo de capitales y advirtiendo que la norma no frena el enriquecimiento personal a través de activos como el token TRUMP o plataformas descentralizadas.
El ultimátum del Tesoro y la presión de los mercados
Antes de que se confirmara la suspensión del debate, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dirigió un ultimátum a la cámara alta para exigir una resolución inmediata. Utilizando una inusual referencia al creador seudónimo de Bitcoin, Bessent reclamó acción urgente a través de sus canales oficiales.

El Senado debe votar AHORA esta legislación histórica. Creo que Satoshi lo dijo mejor: ‘Si no me crees o no lo entiendes, no tengo tiempo de intentar convencerte, lo siento’. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos
Bessent argumentó que la inacción legislativa pone en riesgo la hegemonía financiera estadounidense frente a marcos externos como MiCA en Europa. En paralelo, actores de la industria como Coinbase intensificaron contactos con legisladores para evitar que el retraso prolongue la inseguridad jurídica que frena el capital institucional.
Los efectos del aplazamiento ya repercuten en los mercados de predicción. Las operaciones en Polymarket sobre la aprobación definitiva de la ley en 2026 sufrieron una caída abrupta, situando las probabilidades de éxito en torno al 34,5%, frente al 43% registrado una semana antes. Analistas y observadores políticos mantendrán la atención sobre posibles cambios en la programación del Senado tras el receso y sobre la evolución de las negociaciones en la Casa Blanca antes de la reanudación parlamentaria en septiembre.
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