La intervención cambiaria ejecutada el viernes pasado sorprendió a los mercados financieros internacionales. Las autoridades de Washington confirmaron oficialmente la operación conjunta el domingo, reconociendo un esfuerzo coordinado con el Ministerio de Finanzas de Japón y el Banco de Japón para sostener la moneda japonesa, la cual había caído a su nivel más bajo en casi cuarenta años al cotizar cerca de 164 yenes por dólar, según los registros de Reuters sobre la inusual maniobra del Tesoro.
Una intervención coordinada sin precedentes en más de una década
Esta acción conjunta representa la primera intervención de Estados Unidos en el mercado de divisas desde 2011, año en el que colaboró con sus socios del G7 para frenar la excesiva apreciación del yen. Además, constituye la primera operación exclusiva de compra de yenes por parte del Tesoro estadounidense desde 1998 y la primera vez en ese periodo que Washington interviene operando con un solo país en lugar de coordinarse con múltiples bancos centrales.
Los métodos empleados por la administración estadounidense resultaron igual de llamativos para los analistas. En lugar de mantener el factor sorpresa tradicional en estas operaciones, el Tesoro advirtió a los operadores de divisas de varios bancos sobre la posibilidad de intervenir en un periodo de tiempo determinado. Asimismo, las compras de yenes se financiaron utilizando una tercera divisa, concretamente euros, en lugar de dólares estadounidenses.
El bloc de notas de Scott Bessent y las dudas en los mercados
La ejecución de la política económica dejó una imagen muy comentada durante la reunión del gabinete celebrada el viernes en Camp David. Un fotógrafo de Reuters capturó una hoja en el bloc de notas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la que aparecía escrito a mano un recordatorio para comprar $5-10 bil. de yenes, utilizando el código bursátil JPY. Varios medios internacionales destacaron el episodio como un detalle curioso debido a la amplia trayectoria de Bessent como inversor de fondos de cobertura y su participación histórica en operaciones cambiarias junto a George Soros en 1992.
Especialistas del sector financiero expresaron desconcierto ante el momento elegido para la maniobra. Es un rompecabezas, declaró Steven Englander, jefe de estrategia cambiaria del G10 en Standard Chartered, al señalar que el Banco de Japón se habia abstenido de subir los tipos de interés esa misma mañana y que el yen no constituía el problema comercial más urgente para Estados Unidos.
Estrategia sobre el dólar y el impacto en los bonos del Tesoro
Detrás de la operación cambiaria se perfila el objetivo de la Casa Blanca de debilitar el dólar para reducir el déficit comercial crónico del país y potenciar la competitividad de la economía estadounidense. Tras la intervención, el dólar llegó a retroceder hasta un 5% frente a la moneda nipona, y el propio Bessent subrayó en una publicación en redes sociales la subvaluación sustancial del yen.

La decisión de financiar las compras con euros y no con dólares responde también a la cautela sobre el mercado de bonos. Los rendimientos de los títulos de deuda estadounidense a largo plazo se encuentran en sus cotas más altas desde 2007, elevando los costos hipotecarios. Vender activos denominados en dólares para rescatar otra divisa habría presionado aún más al alza los rendimientos de los bonos, un escenario que el Tesoro busca evitar a toda costa.
Ampliación de facilidades de liquidez y conexiones con activos globales
Este mecanismo permite a los bancos centrales extranjeros convertir temporalmente sus tenencias de bonos del Tesoro en dólares líquidos. Una ampliación de esta herramienta otorga mayor flexibilidad al Banco de Japón para gestionar su liquidez sin verse obligado a realizar ventas masivas de deuda pública estadounidense, mitigando así el riesgo de turbulencias en los mercados financieros globales.


