Estados Unidos ha lanzado una ofensiva económica y financiera global contra Irán que abarca activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. La medida busca aislar al régimen teocrático y forzar la reapertura del estrecho de Ormuz, mientras Teherán resta importancia a las sanciones y advierte sobre represalias energéticas.
El anuncio del Día D económico en Washington
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, indicó en una rueda de prensa que las nuevas restricciones apuntan a desarticular las conexiones financieras de Irán en todo el mundo. La administración estadounidense calificó la iniciativa de ofensiva económica contra las conexiones financieras, caracterizándola además como un Día D financiero destinado a cortar los canales de ingresos que sostienen al régimen iraní.
Las medidas abarcan sectores clave como activos digitales, tecnología, metales preciosos, aviación y transporte marítimo. Desde Washington, la advertencia fue explícita para cualquier nación que mantenga lazos comerciales con Teherán.
«El presidente Trump ha desmantelado las capacidades militares de Irán, destruido casi el 100 por ciento de sus fábricas militares y enterrado su programa nuclear. Ahora estamos entrando en el juego final. Al amanecer comienza un D-Day económico: la mayor ofensiva financiera jamás desplegada contra un adversario.»
Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE. UU., en un artículo de opinión citado por elsiglo.com.ve
La respuesta de Teherán y el impacto en el estrecho de Ormuz
En Teherán, la reacción oficial restó peso a la ofensiva de Washington. El ministro de Economía iraní, Ali Madanizadeh, desestimó el anuncio y lo calificó como el mismo discurso de siempre, al tiempo que aseguró que el país se encuentra preparado para afrontar cualquier escenario adverso.

Por su parte, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió sobre una respuesta directa en la región del golfo Pérsico.
«Si la guerra económica continúa, no se exportará ni una sola gota de petróleo, ni a través del estrecho de Ormuz ni desde ningún lugar del golfo Pérsico.»
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán
Repercusiones en los mercados petroleros y la postura de China
La tensión geopolítica impactó directamente en los mercados internacionales de energía. Los precios del crudo registraron caídas a comienzos de semana debido a la toma de beneficios por parte de los inversores ante el inminente anuncio de Washington. El crudo Brent descendió un 1,6% hasta situarse en 92,90 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate retrocedió un 2% para cotizar a 85,32 dólares.

Las restricciones estadounidenses también apuntan a limitar el flujo de divisas procedente de China, comprador histórico de petróleo de la región. En respuesta a las exigencias de cooperación formuladas por Washington, un portavoz de la embajada china en Estados Unidos declaró que las sanciones y la presión no ayudan a resolver el problema, abogando en su lugar por canales diplomáticos.
La crisis humanitaria y económica puertas adentro en Irán
Mientras la confrontación diplomática y financiera escala, la población civil enfrenta un escenario crítico marcado por la depreciación acelerada del rial, la inflación y las consecuencias de los enfrentamientos iniciados tras los ataques aéreos de finales de febrero. Las restricciones comerciales redujeron de manera drástica el acceso del gobierno a divisas extranjeras, encareciendo las importaciones de bienes básicos.
Ciudadanos consultados por medios internacionales describen una cotidianidad marcada por la escasez de recursos. En la misma línea, familias enteras enfrentan el desempleo y la incertidumbre ante la entrada en vigor de las nuevas sanciones financieras internacionales.
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