Un trozo de cohete de SpaceX de cuatro toneladas y del tamaño un autobús escolar impactó el miércoles contra la superficie de la Luna a unos 8.700 kilómetros por hora. El choque, ocurrido cerca del cráter Einstein, no representa ningún peligro para la Tierra, pero abre un debate sobre la acumulación de basura espacial.
Impacto a gran velocidad cerca del cráter Einstein
La etapa superior de un cohete Falcon 9 chocó contra la superficie lunar a las 06:34 UTC del 5 de agosto de 2026, según confirmaron agencias de seguimiento espacial y datos orbitales recopilados por astrónomos independientes. El objeto, con una masa estimada de cuatro toneladas y unas dimensiones comparables a las de un autobús escolar, impactó en las proximidades del cráter Einstein, situado casi en el borde visible del satélite, a una velocidad aproximada de 8.700 kilómetros por hora (5.400 millas por hora).
El choque liberó una energía equivalente a unas tres toneladas de TNT, calculada en unos 14.500 millones de julios. Los analistas prevén que la colisión haya abierto una cavidad de entre 17 y 30 metros de diámetro, lanzando al mismo tiempo una nube de polvo y fragmentos de regolito lunar.
Una trayectoria no planeada tras el lanzamiento de 2025
El elemento formaba parte de un cohete Falcon 9 lanzado el 15 de enero de 2025 desde el Kennedy Space Center, una misión que transportaba dos módulos de aterrizaje privados: el vehículo Blue Ghost de Firefly Aerospace y el módulo Resilience de la compañía japonesa ispace. Mientras que el propulsor principal de la primera etapa de SpaceX suele regresar a la Tierra para aterrizar de forma controlada en plataformas marítimas, la segunda etapa continuó su labor en el espacio.
Debido a que el envío requirió un empuje superior al de las misiones en órbita baja terrestre, la etapa superior se separó y quedó flotando en una órbita elíptica prolongada alrededor de la Tierra que cruzaba la trayectoria lunar. Julianna Scheiman, directora de programas de ciencia de la NASA y Dragon en SpaceX, explicó durante una comparecencia ante la prensa que lo que había ocurrido era, esencialmente, que una combinación de la actividad solar y las fuerzas de gravedad la habían puesto en una trayectoria hacia la Luna.
El problema creciente de la basura espacial más allá de la órbita terrestre
Aunque la Luna recibe de manera constante impactos naturales de meteoritos, las colisiones de objetos fabricados por el ser humano son sumamente infrecuentes.

El incidente actual reabre las discusiones sobre la gestión de los restos de cohetes en trayectorias profundas. Bill Gray, creador de software astronómico especializado en el cálculo de órbitas, señaló que el suceso no presenta ningún peligro para nadie, aunque sí destaca una cierta dejadez sobre cómo se deshacen del hardware espacial sobrante, advirtiendo además sobre la congestión de chatarra tecnológica en el entorno espacial.
Observación científica y planes futuros de exploración
El evento generó un esfuerzo coordinado de seguimiento por parte de observatorios terrestres y sondas espaciales. En los Emiratos Árabes Unidos, el Al Khatm Astronomical Observatory apuntó su telescopio principal hacia la zona de impacto prevista, aunque las condiciones de visibilidad diurna y la escasa elevación del satélite impidieron registrar un destello visible en el momento del choque, según informó la Astronomy Centre.

Por su parte, las naves en órbita como el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA y la sonda Danuri de Corea del Sur ajustaron sus instrumentos para analizar las variaciones en el terreno. La agencia estadounidense indicó que los datos recopilados servirán para comprender mejor los impactos artificiales y sus implicaciones para la exploración, un aspecto crítico ante el desarrollo de programas tripulados y bases científicas planificadas para la próxima década.
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