El presidente Donald Trump anunció que eximirá de aranceles a 300,000 toneladas métricas de carne de res molida importada durante tres meses. La medida busca reducir el costo de los alimentos antes de las elecciones de mitad de mandato, aunque genera el rechazo de ganaderos y legisladores republicanos en Estados Unidos.
El gobierno federal implementará una exención temporal a los aranceles fuera de cuota para permitir la entrada de carne extranjera, según informaron diversos medios el viernes según el reporte publicado por Politico. La decisión se produce en un momento en que el costo de vida se ha convertido en la principal preocupación de los votantes de cara a los comicios de noviembre.
El plan contempla suspender los gravámenes sobre las importaciones de carne molida para aliviar el gasto de los hogares estadounidenses.
Los detalles del acuerdo y los compromisos de precios
La administración federal asegura haber alcanzado un entendimiento con los proveedores extranjeros para garantizar que el producto se comercialice por debajo de los valores actuales del mercado. El mandatario difundió los detalles de la iniciativa a través de su cuenta en redes sociales.
El presidente Donald Trump señaló vía Truth Social que existe el compromiso de que esta carne de res se venda a 25 por ciento por debajo de los precios actuales del mercado.
A pesar del anuncio, la publicación en la plataforma digital omitió los nombres de las empresas exportadoras y de las corporaciones que asumieron dicho compromiso. La medida establece un cupo de hasta 300,000 toneladas métricas que podrán ingresar al país sin afrontar los aranceles punitivos que normalmente se activan al superar los límites comerciales establecidos por la Organización Mundial del Comercio.
El impacto en los precios y la situación crítica del ganado estadounidense
Los consumidores en Estados Unidos enfrentan costos históricamente elevados en el sector cárnico. Los datos de la Reserva Federal de San Luis citados por CBS News indican que la carne molida promedió 6.89 dólares por libra en julio, lo que representa un incremento del 57 por ciento en comparación con los niveles de cinco años atrás.
La reducción del hato ganadero nacional responde a factores estructurales prolongados. El reporte publicado por CNBC detalla que las condiciones de sequía persistente, el encarecimiento de los alimentos para animales y la liquidación masiva de animales redujeron la cabaña bovina a su punto más bajo desde la década de 1950. En julio, el inventario de vacas de beef cayó a un mínimo histórico de 28.5 millones de cabezas, según cifras de la Federación Americana de Oficina Agrícola.
Altin Kalo, economista jefe de Steiner Consulting Group, señaló que las importaciones de carne destinada a molienda provienen mayoritariamente de Australia o Brasil en formato congelado y se destinan sobre todo a operaciones de servicios alimentarios y cadenas de comida rápida. Según el especialista consultado por CNBC, la carne importada ya cotiza con un descuento considerable y las cuotas arancelarias no habían representado un obstáculo operativo para los compradores debido al volumen récord de internación.
La férrea oposición de los ganaderos y legisladores republicanos
La medida presidencial encontró resistencia inmediata dentro de la propia bancada oficialista y de las asociaciones agropecuarias. El senador Tim Sheehy (republicano por Montana) manifestó su desacuerdo a través de un mensaje en la plataforma X, donde advirtió sobre las repercusiones adversas para los productores locales.
El senador Tim Sheehy (R-Mont.) indicó vía X que había desaconsejado al presidente Trump adoptar ese curso de acción durante un año, debido a que los ganaderos estadounidenses han luchado contra el monopolio de los empacadores durante décadas, y añadió que la medida los perjudicará aún más, señalando que la mayoría de ellos son republicanos partidarios de MAGA.
El legislador añadió que la intención del jefe de Estado es correcta al buscar precios más accesibles frente al impacto de plagas como el gusano barrenador mexicano, pero advirtió que la estrategia dificulta la recuperación de los productores locales. En la misma línea, Colin Woodall, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne de Res (NCBA), criticó duramente la directiva gubernamental.

Colin Woodall, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne de Res, afirmó que, aunque los productores de ganado de Estados Unidos comparten el objetivo de mantener los alimentos accesibles para los consumidores, inundar el mercado con carne de res subsidiada por el gobierno y por debajo del precio de mercado no es la manera de reconstruir el hato ganadero estadounidense, y agregó que los mercados ganaderos ya registraron una fuerte caída esa misma mañana en detrimento de los agricultores y ganaderos.
La organización gremial sostuvo que la intervención oficial castiga la estabilidad a largo plazo del sector primario en favor de un mensaje político coyuntural, provocando una caída inmediata en las cotizaciones bursátiles del ganado local durante la jornada del viernes.
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