El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles su retirada de la Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático, el acuerdo fundamental para la cooperación internacional en la lucha contra el calentamiento global, y de la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa creada hace dos décadas a partir de una propuesta española. La decisión, formalizada a través de una orden ejecutiva, también implica el abandono de otras 64 organizaciones multilaterales, casi la mitad de ellas vinculadas a las Naciones Unidas.
Según la Casa Blanca, el motivo de esta retirada masiva de 31 entidades de la ONU y 35 organizaciones multilaterales no relacionadas con la organización, es que estas instituciones “operan en contra de los intereses nacionales de Estados Unidos, son inútiles o suponen un derroche de fondos”.
La salida de la Convención Marco (UNFCCC) implica que Estados Unidos ya no participará en las conversaciones internacionales sobre cambio climático, lo que podría tensar las relaciones con sus aliados que priorizan la lucha contra el calentamiento global. Este movimiento se produce en un contexto de política exterior estadounidense marcada por la firmeza, tras la intervención militar en Venezuela que resultó en la detención del presidente Nicolás Maduro.
Estados Unidos se adhirió a la UNFCCC en 1992, durante la presidencia de George Bush. Si bien la Convención no exige reducciones específicas de emisiones o contaminación, establece el objetivo de estabilizar la concentración de contaminantes en la atmósfera a un nivel que prevenga “una interferencia peligrosa en el sistema climático causada por el ser humano”.
La Convención también impulsó un proceso de negociaciones entre países que culminó en las cumbres anuales de la ONU sobre el clima, dando lugar a acuerdos como el Protocolo de Kioto de 1995, que obliga a los países a reducir sus emisiones, y los Acuerdos de París de 2015, que buscan limitar el calentamiento global por debajo de los dos grados centígrados, idealmente a 1,5 grados.
La Alianza de Civilizaciones, por su parte, promueve la diversidad cultural, el pluralismo religioso y el respeto mutuo. Fue lanzada en 2005 por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, a raíz de una propuesta del entonces jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
En un comunicado, la Casa Blanca argumentó que las organizaciones que abandonará Estados Unidos promueven “causas radicales sobre el cambio climático, gobernanza global y programas ideológicos que entran en conflicto con la fortaleza económica y la soberanía de Estados Unidos”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró en un comunicado aparte que la retirada “cumple una promesa clave hecha por el presidente Trump a los estadounidenses: dejar de subsidiar a burócratas globalistas que actúan en contra de nuestros intereses”. La Administración Trump, añadió, “siempre pondrá a Estados Unidos y a los estadounidenses en primer lugar”.
“No seguiremos gastando recursos, capital diplomático y legitimidad en instituciones que son irrelevantes o que están en conflicto con nuestros intereses”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense. “Buscamos cooperación donde sea beneficiosa para nuestra gente y nos mantenemos firmes donde no lo es”.
La mayoría de las organizaciones afectadas son agencias de la ONU, comisiones y paneles asesores centrados en temas como el clima, la migración, los derechos laborales y otros asuntos que la Administración de Trump considera que promueven la diversidad y la igualdad en detrimento del mérito. Entre las organizaciones rechazadas por el Gobierno estadounidense se encuentran también el Foro Global contra el Terrorismo, el Partenariado para la Cooperación Atlántica y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral.
