La fiebre de Lassa: causas, transmisión y prevención
La fiebre de Lassa es una enfermedad viral aguda causada por el virus del Lassa (LASV), un virus de ARN monocatenario envuelto que pertenece a la familia Arenaviridae. Identificada por primera vez en 1969 en Nigeria, esta patología se clasifica como una fiebre hemorrágica zoonótica, lo que significa que se transmite de los animales a los seres humanos.

El reservorio animal del virus es un roedor del género Mastomys, conocido comúnmente como la rata multimamaria. Los roedores infectados no presentan síntomas de la enfermedad, pero pueden propagar el virus a través de su orina y heces. La transmisión a los humanos ocurre principalmente mediante el contacto con alimentos u objetos domésticos contaminados con estos desechos.
Además de la fuente animal, existe la transmisión secundaria entre personas, la cual representa aproximadamente el 20% de los casos. Este riesgo es particularmente elevado en entornos de atención médica que no cuentan con medidas adecuadas de prevención y control de infecciones.
En cuanto a su distribución geográfica, la fiebre de Lassa es endémica en Nigeria, Benin, Ghana, Guinea, Liberia, Mali y Sierra Leona, aunque es probable que esté presente en otros países de África Occidental.
El curso clínico de la enfermedad es muy variable:
- Cerca del 80% de las personas infectadas no presentan síntomas o manifiestan cuadros leves.
- Una de cada cinco infecciones evoluciona hacia una enfermedad grave, afectando órganos como el hígado, el bazo y los riñones.
La tasa de letalidad general de la enfermedad es del 1%, pero en pacientes hospitalizados con cuadros graves, esta tasa aumenta al 15% o más. Para mejorar las probabilidades de supervivencia, se recomienda la aplicación temprana de cuidados intensivos de apoyo, que incluyen la rehidratación y el tratamiento sintomático.
Actualmente, no existen vacunas disponibles para la prevención de la fiebre de Lassa. Por ello, las medidas de control se centran en la detección temprana, el aislamiento prompto de los pacientes, la higiene comunitaria y la prevención del contacto con roedores.
