El Gobierno de Estados Unidos ha advertido formalmente a Ford por sus crecientes vínculos con fabricantes chinos, criticando de forma expresa la alianza firmada con Geely para la planta de Almussafes en Valencia. Washington argumenta que la dependencia operativa de competidores estratégicos pone en riesgo la seguridad nacional y la soberanía tecnológica estadounidense.
La Administración de Donald Trump ha elevado la presión sobre el sector automovilístico al cuestionar los pactos internacionales de uno de los fabricantes más emblemáticos del país. En una carta dirigida al presidente y consejero delegado de Ford, Jim Farley, el secretario de Transporte estadounidense, Sean P. Duffy, censuró la continua dependencia de la compañía de capital y tecnología procedentes de China en su planta de València.
La advertencia de Washington sobre la planta de Almussafes y la seguridad nacional
El cruce de declaraciones sitúa a la factoría valenciana en el centro de una disputa comercial de alcance global. El escrito remitido por el Departamento de Transporte advierte que el acuerdo alcanzado el pasado mes de julio entre Ford y la empresa china Geely para crear una empresa conjunta en Almussafes plantea serios interrogantes sobre la resiliencia industrial a largo plazo.
Para Washington, estas estrategias comerciales facilitan que potencias rivales aseguren posiciones clave en los mercados occidentales.
El trasfondo industrial del pacto en Valencia y los compromisos de producción
La controversia política choca con la realidad operativa de la factoría valenciana, que en la última década ha reducido su plantilla hasta situarse en torno a los 4.100 trabajadores y dependía en exclusiva de la fabricación del modelo Kuga antes de formalizar la ‘joint venture’.

El acuerdo de colaboración prevé que las operaciones conjuntas echen a andar en el primer semestre de 2027, una vez obtenidas las aprobaciones regulatorias pertinentes. La planta continuará ensamblando el Ford Kuga mientras se prepara la línea de montaje para los nuevos modelos multienergía y eléctricos que saldrán al mercado europeo.
Las críticas a otras alianzas tecnológicas y la contundente respuesta de la compañía
La misiva de la Administración estadounidense no se limita al proyecto valenciano, sino que amplía el foco a otros frentes tecnológicos de la multinacional.
«Si el secretario Duffy se hubiera puesto en contacto con nosotros antes de enviar su carta a la prensa, habríamos estado encantados de proporcionarle más detalles sobre el compromiso de Ford con Estados Unidos.»
Portavoz de Ford, citado por agencias y medios internacionales
La respuesta de la directiva no se hizo esperar. Desde la compañía automovilística replicaron que las críticas ministeriales contienen errores de valoración y desvirtúan sus actuaciones fabriles. En su comunicado oficial, la firma defendió su papel histórico como pilar manufacturero norteamericano y subrayó que la planta estadounidense de Míchigan es de su entera propiedad, operada por trabajadores locales bajo estrictos estándares de control corporativo en respuesta a la presión federal sobre las cadenas de suministro.
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