Ante el rechazo generalizado y la pérdida de apoyos clave, la UEFA evalúa medidas extremas mientras se abren posibles vías para su destitución.
La posición de poder que ostentaba el presidente de la FIFA sufrió un revés drástico en apenas veinticuatro horas. El intento de comercializar participaciones de torneos de la FIFA con firmas de inversión privada, aparentemente sin previo aviso ni consulta con otros directivos, desató una tormenta política en el fútbol internacional que amenaza su continuidad en el cargo.
La ofensiva de la UEFA y el rechazo en las confederaciones
La UEFA, principal opositora a la gestión del dirigente suizo, respondió con dureza al plan de inversión. La entidad europea amenazó con boicotear todas las competiciones de la FIFA, incluyendo la Copa del Mundo, y emitió un comunicado oficial en el que declaró que había perdido la confianza en su presidente.
El descontento trascendió las fronteras europeas. Concacaf, confederación con la que Infantino había colaborado estrechamente para la organización de la Copa Mundial 2026, solicitó una revisión exhaustiva de la cúpula directiva de la FIFA. Incluso la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), considerada históricamente un bastión de apoyo para el dirigente, le dio la espalda. La crisis se profundizó aún más con la dimisión de dos de sus asesores más cercanos: el consejero sénior Carlos Cordeiro y el director de operaciones Kevin Lamour.
Los mecanismos reglamentarios para una posible destitución
Ante este escenario de presión, los críticos del máximo organismo del fútbol mundial analizan los cauces estatutarios disponibles para forzar su salida antes de las próximas elecciones previstas para marzo, fecha en la que aspira a un cuarto y último mandato. La vía más rápida contemplada por los estatutos sería la dimisión voluntaria, un camino que ya adoptó su predecesor Sepp Blatter en 2015.
Si el dirigente se niega a abandonar el puesto, el Consejo de la FIFA podría convocar una reunión de emergencia si al menos 19 de sus 37 miembros lo solicitan formalmente por escrito. Dicho consejo está compuesto por representantes de diversas regiones: nueve de la UEFA, siete de la AFC, cinco de Concacaf, seis de África, cinco de Conmebol, tres de Oceanía, además del propio Infantino y del secretario general Mattias Grafstrom. No obstante, existen dudas en el entorno futbolístico sobre si se lograrán reunir los 19 votos necesarios para activar este encuentro, el cual, de celebrarse, obligaría a un pronunciamiento en el plazo de dos semanas.
El Congreso extraordinario y la aritmética de los votos
Para aprobar una moción de censura en dicho congreso se necesitaría una mayoría de 106 votos.
- UEFA: 55 asociaciones
- África: 54 asociaciones
- Asia: 46 asociaciones
- Concacaf: 35 asociaciones
- Oceanía: 11 asociaciones
- Conmebol: 10 asociaciones
Aunque un total de 136 países rechazaron formalmente el plan de inversión propuesto, los analistas señalan que votar en contra de una iniciativa económica no equivale necesariamente a respaldar la destitución del presidente. De hecho, naciones como Catar han manifestado públicamente su respaldo al dirigente, mientras que México se ha distanciado de la postura conjunta adoptada por Concacaf. Las confederaciones de África, Conmebol y Oceanía no han formulado críticas abiertas contra el proyecto económico de la directiva.
Alternativas de liderazgo y el calendario electoral de marzo
En caso de que el conflicto derive en un proceso electoral anticipado o en los comicios programados para marzo —para los cuales Infantino fue reelegido sin oposición en 2019 y 2023—, los críticos deberán consensuar una figura alternativa capaz de aglutinar apoyos globales. Los candidatos europeos podrían tropezar con el rechazo de otras regiones que interpretasen el movimiento como un intento de apoderarse del organismo.

Entre los nombres que suenan para encabezar una posible alternativa figuran el presidente de Concacaf, Victor Montagliani, y el presidente de la AFC, el jeque Salman bin Ebrahim Al Khalifa. Montagliani asumió su cargo en 2016 con promesas de reforma en la gobernanza y cuenta con experiencia en la gestión del Mundial de 2026, además de dominar varios idiomas. Por su parte, el jeque Salman, al frente de la confederación asiática desde 2013 y reelegido recientemente sin oposición hasta 2027, avaló el informe crítico emitido por su confederación contra la actual administración de la FIFA.
El plazo límite para que los aspirantes anuncien sus candidaturas de cara a la votación de marzo está fijado para el próximo 18 de noviembre.
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