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Amorim destituido del Manchester United tras tensión con la directiva

by Editor de Deportes

Ruben Amorim ya no es el entrenador del Manchester United. “Con el equipo en sexto lugar de la clasificación, el club ha tomado con renuencia la decisión de cambiar, considerando que este es el mejor momento para hacerlo. Esto le dará al equipo la oportunidad de cerrar la temporada de la Premier en la mejor posición posible”, anunció el club en un comunicado difundido a las 11:08 hora italiana. El equipo, que el miércoles juega en Burnley en la 21ª jornada de la Premier, por ahora queda a cargo del asistente Darren Fletcher y la elección de un nuevo entrenador permanente podría posponerse hasta el verano.

Sin embargo, detrás del lenguaje diplomático de los comunicados oficiales, se encuentra la realidad de una ruptura clamorosa entre Amorim y la directiva del United, consumada en público y con los contornos de un drama, en perfecto estilo Red Devils después de Sir Alex Ferguson, década en la que los trofeos ganados son muy inferiores a la cantidad de entrenadores que se han sucedido.

ROMPIMIENTO

Amorim había provocado su ruptura ayer, después del empate contra el Leeds. “Vine aquí para ser el manager del Manchester United, no simplemente el entrenador”, dijo a los periodistas en Elland Road. “Quiero que este punto quede claro, y que se sepa que será así durante los próximos 18 meses o hasta que la directiva decida cambiar”. La pulla a la directiva fue contundente, tanto que la jerarquía del United, encabezada por el CEO Omar Berrada y el director deportivo Jason Wilcox, ya habían decidido ayer por la noche destituir a Amorim, prefiriendo sin embargo tomarse una noche de reflexión antes de anunciar el enésimo giro. Con esas declaraciones, culminación de una tensión que se había hecho pública incluso antes de Navidad, era evidente que el matrimonio entre Amorim y el United no podía durar. El portugués, que en noviembre de 2024 fue arrancado del Sporting donde se había consolidado como uno de los mejores jóvenes entrenadores de Europa pagando 11 millones de euros, había decidido con renuencia abandonar el 3-4-2-1 con el que había construido sus éxitos, también porque “si compráramos los jugadores que necesito para jugar de esa manera, tendríamos que gastar mucho dinero”. Y reiteró también en la rueda de prensa previa al Leeds que el club no podía permitirse complacerlo en el mercado.

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FRACASO

A pesar de los resultados poco ambiciosos, a pesar de que la temporada 2024-25 ha quedado archivada como la peor temporada en la historia del club en la Premier (y la peor en absoluto desde el descenso de 1973-74), al final la directiva decidió prescindir de Amorim por lo que dijo, por una relación deteriorada cada vez más rápido, bajo la atónita mirada de la prensa y los aficionados.

Así, la era Amorim se archiva después de apenas 14 meses como el enésimo fracaso técnico de la era post-Ferguson, el primero oficial de la era Ineos. Un fracaso también económico, porque como prevé el contrato, el United deberá pagar íntegramente el salario del portugués hasta la fecha de vencimiento del acuerdo, a finales de junio de 2027. En noviembre de 2024, Amorim fue convencido de abandonar el Sporting a mitad de temporada para subirse al tren del United: debía representar el punto de inflexión, también táctico, dado que en su carrera siempre había utilizado el 3-4-2-1, no el 4-2-3-1 con el que se habían construido los Red Devils. El portugués aguantó los demasiados resultados decepcionantes acumulados, las críticas por la poca flexibilidad mostrada al no renunciar a un módulo claramente poco adecuado a los jugadores disponibles. Las cosas en el campo esta temporada estaban mejorando ligeramente, también gracias a los 230 millones de euros gastados en el mercado para renovar el ataque, a la temporada sin copas que significa más tiempo para entrenar y absorber una nueva filosofía. Pero entre bastidores la situación precipitó rápidamente, con Amorim que habría apreciado poco algunas elecciones del mercado de la sociedad (un caso entre todos, el joven portero Senn Lammens preferido a Emi Martínez, que el entrenador había pedido expresamente) y la distancia entre él y el club se hizo cada vez mayor. La gota que colmó el vaso para Amorim fue cuando, antes de Navidad, la directiva insistió en un cambio de módulo, al que accedió con renuencia. A partir de ahí, sus pullas se volvieron cada vez más pesadas, más directas. Hasta el estallido en Leeds, la última gota para la sociedad. Sus 14 meses en los Red Devils quedan como un proyecto inconcluso, un viento de cambio que en lugar de traer mejoras empeoró la situación. En pleno estilo United: con mucha palabrería, mucho humo y nada de resultados.

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