El matrimonio entre el rey Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón no perduró, culminando en un divorcio en 1533. Sin embargo, un testimonio de su unión, un colgante de oro con un corazón, ha sobrevivido y ahora se exhibe permanentemente en el Museo Británico.
El museo adquirió la pieza, elaborada en oro de 24 quilates y adornada con las iniciales de ambos monarcas en rojo, así como una rosa Tudor y un granado, tras recaudar 3.5 millones de libras esterlinas (4.8 millones de dólares) para evitar su venta a un coleccionista privado. El colgante, un símbolo de un matrimonio que comenzó con lealtad pero terminó en fracaso, había permanecido perdido durante siglos.
Un detectorista lo descubrió en un campo en Worcestershire en 2019. De acuerdo con la legislación británica sobre tesoros, los museos locales tienen la oportunidad de adquirir descubrimientos históricos significativos antes de que se ofrezcan a la venta.
El colgante es la única joya que se conserva de los 24 años que duró el matrimonio de Enrique y Catalina, y lleva inscrita la palabra “siempre” en francés antiguo.
