RAMageddon: La crisis que dispara los precios de la tecnología
El mercado tecnológico enfrenta una situación crítica conocida como «RAMageddon», un fenómeno que está provocando un aumento sostenido en el costo de componentes esenciales para computadoras, consolas de videojuegos y teléfonos inteligentes. Según reportes de Le Figaro y Le Monde, esta tendencia alcista no es coyuntural, sino que responde a una presión estructural en la cadena de suministro que afecta directamente al consumidor final.
¿Por qué están subiendo los precios de los equipos?
La escalada de precios, especialmente visible en la memoria DDR5 en Francia según Hardware & Co, se ha vuelto una constante en los últimos meses. Este encarecimiento de la RAM es un factor determinante en el aumento del costo total de los PC y consolas. La situación es lo suficientemente grave como para que las proyecciones de Zamin.uz indiquen que los precios de la memoria RAM podrían duplicarse hacia finales de 2026, consolidando una tendencia de mercado que preocupa tanto a fabricantes como a usuarios.

El regreso de los 8 GB: una medida de contención
Como respuesta directa a este incremento de costos, el mercado ha visto un fenómeno inusual: el retorno de las configuraciones de 8 GB de RAM en computadoras portátiles con Windows. Tal como señala GinjFo, esta vuelta al pasado se percibe como una noticia negativa para el rendimiento a largo plazo de los equipos. Al intentar mitigar el impacto de los precios de los componentes en el valor final de venta, los fabricantes están sacrificando capacidad de memoria, lo que limita la eficiencia de los nuevos dispositivos frente a las demandas de software actuales.
Comparativa de mercado: una crisis persistente
Mientras que Hardware & Co destaca la falta de alivio en el mercado de la memoria DDR5, la disparidad entre la oferta y la demanda sigue siendo el eje central de la crisis. La situación descrita por Le Figaro y Le Monde subraya que no se trata de un problema aislado de una marca o región, sino de un «RAMageddon» global. La combinación de estos factores —aumento de precios, proyecciones de duplicación de costos y recortes en las especificaciones técnicas de los nuevos equipos— perfila un escenario desafiante para quienes planeen renovar su hardware en los próximos meses.
